Para la especialista Mariel Demianiuk, el malestar laboral ya no es una excepción sino una marca de época. La hiperconectividad y el desdibujamiento de los límites entre lo personal y lo profesional configuran un escenario de «estrés crónico».
En diálogo con Página/12, la Lic. Mariel Demianiuk desglosó las dinámicas que llevan al agotamiento extremo. Según la docente de la Institución Fernando Ulloa, el problema no es solo la carga horaria, sino una transformación en nuestra subjetividad: la exigencia, que antes venía de afuera, hoy es interna y constante.
Del estrés saludable al Burnout
Demianiuk distingue entre el estrés «positivo» (aquel que nos activa ante desafíos) y el patológico.
- El síntoma del «quemado»: Cuando el estrés se vuelve crónico, aparece el Burnout. Se manifiesta como un agotamiento mental y emocional donde el descanso nunca parece «merecido».
- Despersonalización: Uno de los signos más graves es el cinismo o la falta de interés hacia compañeros, clientes o pacientes.
- Señales de alerta: Irritabilidad, aislamiento, pesadillas relacionadas con el trabajo y, fundamentalmente, la pérdida de placer en actividades que antes se disfrutaban.
La trampa de la tecnología y el Home Office
La especialista advierte que los avances tecnológicos han creado una «disponibilidad 24/7» que anula la capacidad de desconexión.
- Límites desdibujados: Con el trabajo remoto, la línea entre lo personal y lo laboral desaparece. «A veces en horario laboral vemos una película y en horario de descanso contestamos mails», señala, advirtiendo que esto, paradójicamente, genera menos productividad y más distracción.
- Precarización: La inestabilidad de los contratos actuales obliga al sujeto a estar «siempre activo» por miedo a perder oportunidades, lo que impide alcanzar un equilibrio emocional.
El rol de las empresas y el autocuidado
Para Demianiuk, la responsabilidad de la salud mental es compartida (50/50) entre el individuo y la organización.
- Responsabilidad empresarial: Las empresas deben tener una escucha activa y validar las emociones del empleado, especialmente ante duelos o crisis personales, evitando que el feedback sea solo negativo.
- Estrategias individuales: Recomienda la «autocompasión» (ser amoroso con uno mismo), mejorar los hábitos de alimentación y sueño, y fundamentalmente, recuperar el tiempo de ocio, lectura y vínculos reales.
Una cultura de la soledad conectada
Hacia el final de la entrevista, la psicoanalista reflexiona sobre el distanciamiento relacional: «Estamos conectados pero solos». El cambio cultural necesario, según su visión, implica jerarquizar nuevamente el tiempo de calidad con amigos y familia frente al mandato del mantenimiento económico.
Fuente: Página/12


