
La imagen de la fachada de la Facultad de Ciencias de la Salud, que hoy se asemeja más a un espacio en ruinas que a un centro de formación profesional, no cambiará en el corto plazo.
En los últimos días, en declaraciones periodísticas, el decano Gustavo Otegui confirmó que el Gobierno nacional calificó la obra como «no prioritaria», a pesar de que el bloque local de La Libertad Avanza había asegurado en julio de 2025 que los trabajos se terminarían en su totalidad.
En la Unicen, la comunidad educativa muestra su decepción por la decisión oficial de «discontinuar» la obra, que se fundamenta “en un recorte masivo del 60% en el presupuesto universitario”, según aseguran distintas fuentes vinculadas al mundo universitario local.
De acuerdo al criterio de Nación se priorizarán solo aquellas obras que estén a punto de terminarse. La ampliación de Salud en Olavarría se encuentra apenas al 50% de ejecución, lo que la dejó fuera del esquema de financiamiento.
El único objetivo inmediato es intentar terminar el primer módulo (de un total de cinco), que consta de dos aulas que están casi finalizadas.
Frente a la nueva paralización de las obras, el decano propuso buscar financiamiento a través de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) y donaciones de empresas locales. La idea es avanzar de a un aula por vez, contratando empresas de Olavarría que, según Otegui, han demostrado ser más eficientes que las grandes firmas nacionales que fracasaron anteriormente en el proyecto. «No nos vamos a dar por vencidos», sentenció el decano, apelando a la solidaridad de la comunidad productiva de la ciudad.



