La secretaria general de la Presidencia fue recibida con aplausos por el oficialismo, pero el kirchnerismo respondió con una provocación: «¿Adorni dónde está?». El jefe de Gabinete evitó el Congreso en medio del escándalo judicial que lo rodea.
Minutos antes de que se definiera la votación por la reforma a la Ley de Glaciares, el clima en la Cámara de Diputados se volvió eléctrico. El ingreso de Karina Milei al palco de honor, acompañada por el ministro del Interior, Diego Santilli, desató un cruce de gestos que obligó a Martín Menem a intervenir para mantener el orden.
Mientras los diputados de La Libertad Avanza y el PRO se daban vuelta para ovacionar a «El Jefe», desde las bancadas de Unión por la Patria y la Izquierda surgió un cántico rítmico que interrumpió la sesión.
«¿Adorni dónde está?»
La ausencia de Manuel Adorni no pasó desapercibida. El jefe de Gabinete, que suele acompañar las votaciones clave, decidió ausentarse en una semana marcada por las investigaciones judiciales en su contra por presunto enriquecimiento ilícito y defraudación al Estado.
- La provocación: Los legisladores opositores entonaron el clásico “¿Adorni dónde está, Adorni dónde está?” a modo de recordatorio del escándalo del «caso Libra» y los pedidos de interpelación que el oficialismo logró bloquear horas antes.
- La reacción: Karina Milei presenció el cántico con sobriedad desde el balcón, mientras el presidente de la Cámara, Martín Menem, intentaba impacientemente silenciar a la bancada opositora para permitir el cierre del debate.
El saludo oficialista
Para bajar la tensión, el jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, utilizó el inicio de su discurso final para darle una bienvenida institucional: «Gracias por venir, secretaria general de la Presidencia, Karina Milei». El saludo fue la señal para que el oficialismo se enfocara nuevamente en el objetivo de la noche: la victoria legislativa que finalmente consiguieron con 137 votos.
Un cierre entre risas y nervios
La escena dejó una postal clara de la fractura en el recinto. Mientras Germán Martínez (UP) observaba risueño la situación, Menem pedía ayuda a los jefes de bloque para recuperar la compostura del cuerpo. Superado el episodio, la sesión avanzó hacia la sanción de la ley, dejando el «folclore» parlamentario como el preámbulo de una derrota política para la oposición en los números, pero un triunfo en la narrativa de la presión sobre el Gabinete.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


