En la Casa Rosada existe la convicción de que, para avanzar con cambios profundos, primero se debe consolidar el marco normativo y fiscal. Así, el Ministerio de Justicia mantiene en suspenso el envío de pliegos, incluyendo los candidatos a cubrir las dos vacantes en el Máximo Tribunal tras el rechazo previo de los nombres propuestos por el Ejecutivo.
Las prioridades en el Congreso
La estrategia oficialista para los próximos meses se centra en tres pilares:
Reforma Política: El Ejecutivo busca avanzar con el control del financiamiento de los partidos y la eliminación de las PASO. Además, se analiza una modificación en la Boleta Única Papel para permitir el voto de lista completa mediante una sola marca, un cambio que busca simplificar la mecánica electoral.
Agenda Tributaria y Fiscal: Se buscará dar luz verde a los cambios en el sistema impositivo y avanzar con el compromiso de estabilidad fiscal y monetaria asumido en el Pacto de Mayo.
Reformas de Fondo: Con tratamiento ya iniciado en el Senado, la Ley de Glaciares encabeza la lista de prioridades inmediatas, seguida por la ambiciosa reforma del nuevo Código Penal y la Ley de Libertad Educativa.
La deuda pendiente: el 40% del sistema judicial
La decisión de relegar el Poder Judicial a un segundo plano es arriesgada. Actualmente, la estructura judicial presenta un déficit significativo que complica la celeridad de las causas:
Corte Suprema: 2 vacantes críticas.
Justicia Federal: Faltan cubrir 146 jueces, 37 fiscales y 45 defensores públicos.
Esto implica que cerca del 40% del sistema judicial funciona hoy con cargos subrogados o vacantes, lo que genera una presión creciente desde diversos sectores para una resolución urgente.
¿Por qué el retraso?
Aunque el Ministerio de Justicia ya cuenta con los nombres para ocupar esos cargos, la decisión final depende de la cúpula de La Libertad Avanza. La lectura política es clara: el Gobierno sabe que cualquier nombramiento para la Corte Suprema requerirá una negociación compleja con la oposición —especialmente con el peronismo—, y prefiere llegar a esa instancia con el resto de su agenda legislativa ya encaminada o aprobada.
La atención está puesta ahora en los próximos pasos en el Senado, donde el oficialismo, tras el reciente desplazamiento de las autoridades opositoras, busca ganar la operatividad necesaria para que sus proyectos no encuentren trabas burocráticas en el recinto.
Fuente: TN y medios nacionales


