La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes marca el fin de una generación de líderes criminales y reconfigura el mapa del narcotráfico en el país.
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), murió este domingo tras un enfrentamiento con fuerzas militares mexicanas, según confirmaron fuentes oficiales. Tenía 59 años y era considerado uno de los capos más poderosos y temidos de México.
Su muerte pone fin a una etapa en la lucha contra el narcotráfico en un país atravesado por la violencia del crimen organizado y bajo fuerte presión internacional, especialmente de Estados Unidos, para combatir el tráfico de drogas sintéticas.
El fin de una generación
Especialistas en seguridad sostienen que la caída de “El Mencho” representa el cierre de un ciclo iniciado por figuras como Joaquín Guzmán, conocido como “El Chapo”, y Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, históricos líderes del Cártel de Sinaloa.
Para la analista Deborah Bonello, editora jefe de Insight Crime, la muerte del líder del CJNG “significa el fin de una generación de jefes de cárteles mexicanos”, en un contexto de creciente presión política y judicial.
Estados Unidos había elevado a 15 millones de dólares la recompensa por información que condujera a su captura, en el marco de investigaciones vinculadas al tráfico de cocaína, metanfetamina, heroína y fentanilo hacia territorio estadounidense.
De policía local a jefe criminal
Oseguera Cervantes nació en el estado de Michoacán y emigró de niño a Estados Unidos. En 1994 fue condenado por una corte federal en California por conspiración para distribuir heroína y cumplió tres años de prisión.
Tras regresar a México, trabajó brevemente como policía en Jalisco, pero pronto se integró al entonces activo Cártel del Milenio. Con el tiempo, y tras la fragmentación de ese grupo criminal, consolidó una facción que derivó en el actual CJNG, organización que expandió su presencia en estados clave como Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato y Veracruz.
Violencia y expansión territorial
Bajo su liderazgo, el CJNG se convirtió en una de las estructuras criminales más violentas del país. Además del narcotráfico, diversificó sus actividades hacia el robo de combustible, la extorsión, la trata de personas y el tráfico de migrantes.
El grupo mantuvo disputas territoriales con el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones como Los Zetas y el Cártel del Noreste, en una guerra que dejó miles de muertos en la última década.
Impacto regional
La organización también extendió su red internacional, con contactos en América Latina y rutas marítimas en el Pacífico para el ingreso de cocaína y precursores químicos.
Con la muerte de “El Mencho”, se abre ahora un escenario incierto sobre la sucesión dentro del CJNG y el posible recrudecimiento de la violencia por el control del liderazgo y de las rutas del narcotráfico en México.


