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sábado 7 febrero 2026

Estrategia de «guerra larga»: La CGT apuesta a la judicialización y al debate artículo por artículo para frenar la reforma

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La cúpula sindical descartó el paro general inmediato y confía en que el Congreso y la Justicia laboral operen como diques de contención contra los puntos más polémicos del proyecto libertario.

​Tras confirmar una movilización al Congreso para este miércoles —pero sin el cese de actividades que exigían los sectores más duros—, la conducción de la CGT ha comenzado a desplegar lo que internamente denominan una «guerra de varias batallas». La apuesta de la nueva cúpula, integrada por Arguello, Sola y Jerónimo, no es el choque frontal, sino un minucioso trabajo de pinzas legislativo y judicial.

​“Estamos tranquilos, no está todo tan definido como algunos quieren hacer ver”, confió un encumbrado dirigente de la central a la Agencia Noticias Argentinas. La confianza reside en una premisa política: el oficialismo puede conseguir la aprobación en general, pero la ley podría «licuarse» en la discusión en particular.

​El «desguace» en el recinto

​La CGT mantiene un diálogo fluido con legisladores aliados y opositores «dialoguistas». El objetivo es que, durante la votación artículo por artículo, se caigan los pilares que afectan directamente el poder de las cajas y la estructura sindical:

  • Ultraactividad: La resistencia a que los convenios colectivos pierdan vigencia automática, lo que obligaría a negociar por empresa.
  • Cuota Solidaria: El aporte de trabajadores no afiliados, vital para el financiamiento de los gremios.
  • Fondo de Asignación Laboral (FAL): El rechazo al sistema que busca reemplazar las indemnizaciones actuales.
  • Servicios Esenciales: El intento de ampliar esta categoría para limitar el derecho a huelga en más actividades.

​La Justicia: El terreno conocido

​La segunda carta fuerte es la judicialización. La central obrera recuerda con éxito cómo logró frenar el capítulo laboral del mega DNU de Milei. Sin embargo, en Azopardo hay cautela: saben que impugnar una ley votada por el Congreso es técnicamente más complejo que cuestionar un decreto de necesidad y urgencia.

​Aun así, confían en que la Justicia Laboral, históricamente receptiva a los planteos sindicales, actúe como una red de seguridad. “No va a ser tan fácil como el DNU, pero tenemos argumentos sólidos sobre la inconstitucionalidad de varios puntos”, advierten desde el equipo legal de la central.

​El paro general, una carta guardada

​La decisión de no llamar a un paro este miércoles responde a la necesidad de no «quemar naves» prematuramente. Los sectores dialoguistas de la CGT prefieren guardar el poder de fuego para cuando el tratamiento legislativo llegue a su etapa definitoria o cuando la aplicación de la ley comience a impactar en los bolsillos.

​Mientras tanto, la marcha del miércoles servirá como un termómetro de la capacidad de movilización y como una advertencia a los gobernadores que aún dudan en el Senado: la CGT está dispuesta a negociar, pero no a ceder la estructura que sostiene su poder histórico.

Fuente Agencia Noticias Argentinas

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