Según los autores, Héctor García y Francesc Miralles, este concepto va más allá de una simple tendencia de desarrollo personal: es un principio ancestral que ha guiado a generaciones hacia una vida plena y longeva. Una lectura sugerida desde Librería El Puente.

En palabras de sus autores
El proyecto de esta obra surgió, según explican los autores, al unir la experiencia de García, residente en Japón durante doce años, con la capacidad narrativa de Miralles. «Según los japoneses, todo el mundo tiene un ikigai, un motivo para existir», destacan en el texto. «Algunos lo han encontrado y son conscientes de su ikigai, otros lo llevan dentro, pero todavía lo están buscando».
Para la investigación, ambos viajaron al corazón de la longevidad mundial: «Para escribir la obra, los dos autores fueron recibidos por el alcalde de Ogimi (Okinawa), una localidad del norte de Japón con el mayor índice de longevidad del mundo, y tuvieron acceso a entrevistar a más de un centenar de sus habitantes».
El objetivo del libro, definido por sus creadores, es claro: «Analizamos las claves de los centenarios japoneses para una existencia optimista y vital, descubriendo cómo se alimentan, cómo se mueven, cómo trabajan, cómo se relacionan con los demás y –el secreto mejor guardado– cómo encuentran el ikigai que da sentido a su existencia». Concluyen afirmando que «la misión de este libro es ayudarte a encontrarlo, además de descubrir muchas claves de la filosofía japonesa para una larga salud del cuerpo, la mente y el espíritu».
Una filosofía de vida, no solo un concepto
El ikigai representa la confluencia entre cuatro elementos fundamentales: lo que amas, lo que necesitas, en lo que eres bueno y por lo que te pueden pagar. Pero tras esta definición práctica late una cosmovisión más profunda, arraigada en la cultura japonesa, que valora la armonía, la sencillez, la perseverancia y la conexión con la comunidad y la naturaleza.
Esta filosofía no promueve la búsqueda de logros extraordinarios, sino el cultivo diario de un propósito que dé sentido a las acciones cotidianas. Se trata de encontrar la satisfacción en el proceso, no solo en el resultado; de valorar la constancia sobre la intensidad efímera.
Una brújula para tiempos inciertos
En un contexto social marcado por la aceleración, la incertidumbre y, en muchos casos, la desconexión, el ikigai ofrece un marco para reconectar con lo esencial. Su práctica sugiere que una vida con sentido se construye a partir de la conciencia, la intención y la contribución a algo más grande que uno mismo.
La relevancia de esta filosofía hoy es innegable. No se trata de importar prácticas exóticas, sino de adaptar su esencia: la búsqueda de un equilibrio personal que integre la pasión, la vocación, la profesión y la misión. En esencia, es una invitación a preguntarse, con honestidad y sin prisa, qué hace que levantarse cada mañana merezca la pena. La respuesta, aseguran los centenarios de Okinawa, es el verdadero secreto de una vida larga y feliz.

(InfoNoticias)


