A doce días de haber sido internada en el Sanatorio Otamendi por un cuadro de apendicitis aguda con peritonitis, crece la incertidumbre en torno al estado de salud de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en medio del hermetismo oficial y la ausencia de nuevos partes médicos.
Según informó Radio Mitre, el último parte médico se difundió hace cuatro días y señalaba que la paciente transitaba una “recuperación lenta del íleo posoperatorio, aunque con tolerancia a alimentos sólidos”. Ese comunicado había generado expectativas respecto de una posible alta médica en el corto plazo, escenario que con el correr de los días quedó en suspenso.
Desde entonces, no hubo nuevas comunicaciones oficiales por parte del sanatorio ni del entorno de la exmandataria, lo que alimenta la preocupación tanto en el ámbito político como entre la opinión pública, atento a la complejidad del cuadro que motivó la intervención quirúrgica.
Custodia reforzada y hermetismo
Mientras se aguardan precisiones sobre su evolución, el operativo de seguridad en las inmediaciones del Otamendi continúa siendo estricto. En la zona hay presencia permanente de la Policía Federal y de la Policía de la Ciudad, además de personal de seguridad privada. Cristina Kirchner —quien cumple prisión domiciliaria— mantiene custodia fija en el piso donde permanece internada, en un marco de alta reserva.
Fuentes periodísticas señalaron que, aunque en los últimos días se evaluaba una externación próxima, “algo estaría retrasando esa decisión”, sin que trascendieran detalles médicos adicionales.
Por ahora, la preocupación se concentra en la evolución posoperatoria y en la necesidad de continuar con controles clínicos, mientras se espera un nuevo parte oficial que permita aclarar el cuadro y los pasos a seguir en su tratamiento.


