Cáncer de mama: más de 300 medicamentos están en investigación para ampliar las opciones de tratamiento

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En el marco del mes de concientización sobre la enfermedad, especialistas destacan los avances de la investigación farmacéutica y la importancia de la detección temprana. En Argentina se estiman alrededor de 21.000 nuevos casos por año y una de cada ocho mujeres podría recibir el diagnóstico a lo largo de su vida.

La investigación contra el cáncer de mama continúa avanzando a nivel mundial. Actualmente, más de 300 medicamentos se encuentran en distintas etapas de desarrollo clínico y científico, con el objetivo de ampliar las alternativas terapéuticas y mejorar la respuesta de las pacientes a los tratamientos.

La cifra, difundida por la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe) a partir de datos internacionales, refleja el esfuerzo de la comunidad científica por desarrollar nuevas herramientas para abordar los diferentes tipos de tumores mamarios, especialmente aquellos que dejan de responder a las terapias disponibles.

En octubre, mes dedicado a la concientización sobre esta enfermedad, los avances científicos vuelven a poner en primer plano la importancia de combinar la innovación médica con los controles de salud y la detección temprana.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de mama fue el más frecuente entre las mujeres en 164 de 186 países durante 2024. En ese período se estimaron 2,4 millones de diagnósticos y alrededor de 694.000 muertes en todo el mundo.

En Argentina, las estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer ubican la cantidad de nuevos casos anuales en torno a los 21.000.

Tratamientos cada vez más específicos

Durante décadas, la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la hormonoterapia constituyeron las principales herramientas para tratar el cáncer de mama. Sin embargo, los avances en el conocimiento de la biología tumoral permitieron desarrollar terapias dirigidas a características específicas de las células cancerosas.

Uno de los ejemplos más relevantes es el estudio de la proteína HER2, cuya presencia aumentada en determinados tumores puede favorecer su crecimiento. La identificación de este marcador posibilitó diseñar medicamentos específicos para actuar sobre esas células.

A estas alternativas se sumaron los anticuerpos conjugados a fármacos, tratamientos diseñados para transportar sustancias medicinales hasta las células tumorales, así como determinadas inmunoterapias que buscan aprovechar la capacidad del sistema inmunitario para combatir la enfermedad.

La evolución de estas estrategias permitió avanzar hacia tratamientos más personalizados, definidos según el tipo de tumor, su extensión, sus características moleculares y las condiciones particulares de cada paciente.

“Que haya más de 300 medicamentos en investigación muestra que la innovación no se detiene con los avances ya alcanzados. Cada nuevo conocimiento sobre la biología del cáncer puede abrir una puerta para investigar un tratamiento diferente”, señaló Rosana Felice, médica asesora de CAEMe.

Por su parte, Carolina Sian, directora de Asuntos Regulatorios de la entidad, destacó que el desarrollo farmacéutico requiere procesos prolongados de investigación y evaluación.

Los medicamentos que actualmente se encuentran en estudio buscan responder a necesidades que todavía no están completamente cubiertas. No obstante, es importante tener en cuenta que estar en investigación no significa que un fármaco haya demostrado eficacia ni que esté disponible para su uso clínico: cada tratamiento debe atravesar las etapas correspondientes de evaluación antes de obtener una eventual aprobación.

La detección temprana, una herramienta fundamental

Más allá de los avances terapéuticos, la detección temprana continúa siendo un aspecto central en el abordaje del cáncer de mama.

La mamografía permite identificar alteraciones en el tejido mamario antes de que algunos tumores puedan palparse. Por eso, los controles periódicos recomendados según la edad, los antecedentes personales y familiares y las indicaciones médicas resultan fundamentales.

Entre las señales que requieren una consulta médica se encuentran la aparición de un bulto en la mama o la axila, cambios en el tamaño o la forma del pecho, modificaciones en la piel, alteraciones en el pezón y secreciones anormales.

Sin embargo, la ausencia de síntomas no descarta la enfermedad. Precisamente, los estudios de detección permiten encontrar algunas lesiones cuando todavía no provocan manifestaciones visibles.

Los especialistas también advierten que la mayoría de los diagnósticos se produce en mujeres sin antecedentes familiares conocidos ni factores de riesgo identificados. Por eso, los controles no deben limitarse exclusivamente a quienes tienen antecedentes de la enfermedad.

Una enfermedad que también puede afectar a los hombres

Aunque el cáncer de mama se presenta principalmente en mujeres, también puede afectar a los hombres. De acuerdo con los datos difundidos en el informe de referencia, hasta el 1% de los casos corresponde a la población masculina.

La enfermedad puede originarse en los conductos o en los lóbulos de la mama. En sus formas invasivas, las células tumorales pueden extenderse hacia los ganglios linfáticos y otros órganos.

Por ese motivo, el tratamiento no es igual para todas las personas: depende del tipo de tumor, el estadio en el que se detecta y sus características biológicas.

Investigación y prevención, dos ejes para mejorar el abordaje

El desarrollo de nuevos medicamentos representa una oportunidad para ampliar las opciones disponibles y responder a situaciones clínicas que todavía presentan dificultades. Al mismo tiempo, la detección oportuna y el acceso a la atención médica siguen siendo componentes esenciales para enfrentar la enfermedad.

En el marco de Octubre Rosa, la combinación de investigación científica, controles periódicos y consulta temprana ante cualquier cambio sospechoso vuelve a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria.

Los más de 300 medicamentos en estudio reflejan la continuidad de la búsqueda de nuevas alternativas. El desafío es que esos avances puedan demostrar su seguridad y eficacia, obtener las aprobaciones correspondientes y llegar a las pacientes que puedan beneficiarse de ellos.

Fuente: Infobae

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