Anticonceptivos masculinos reversibles: dos tratamientos avanzan y podrían cambiar la forma de prevenir embarazos

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Un nuevo tipo de anticoncepción masculina busca bloquear temporalmente el paso de los espermatozoides mediante un hidrogel inyectable. Mientras un método desarrollado en India lleva décadas de investigación, dos empresas estadounidenses avanzan con ensayos clínicos y apuntan a una futura aprobación.

Durante décadas, las alternativas anticonceptivas disponibles para los hombres quedaron concentradas principalmente en dos opciones: el preservativo y la vasectomía. Esa situación podría comenzar a cambiar si prosperan los nuevos desarrollos de anticonceptivos masculinos reversibles que se encuentran actualmente en investigación.

Uno de los proyectos con mayor recorrido es RISUG, desarrollado en India por el médico Sujoy Guha. El método consiste en aplicar un hidrogel en los conductos deferentes, los tubos que transportan los espermatozoides desde los testículos, con el objetivo de impedir temporalmente su paso.

La tecnología no utiliza hormonas y busca ofrecer una alternativa de larga duración que pueda revertirse posteriormente.

En Estados Unidos, mientras tanto, distintas compañías trabajan en versiones propias de esta estrategia. Entre ellas se encuentran Plan A, de Next Life Sciences, y ADAM, desarrollado por Contraline.

Un anticonceptivo que actúa directamente sobre los espermatozoides

La idea detrás de estos tratamientos es diferente de la de los anticonceptivos hormonales tradicionales.

En lugar de modificar la producción hormonal, el procedimiento apunta directamente al sistema reproductivo masculino. El hidrogel se coloca dentro de los conductos deferentes y funciona como una barrera para impedir que los espermatozoides continúen su recorrido.

El objetivo es que el hombre pueda mantener una anticoncepción efectiva durante un período prolongado sin recurrir a una intervención permanente.

En el caso de Plan A, la empresa sostiene que el efecto podría extenderse durante aproximadamente diez años y que una segunda inyección permitiría disolver el hidrogel y buscar la recuperación de la fertilidad.

Sin embargo, esa reversibilidad todavía forma parte de las evaluaciones clínicas y no debe interpretarse como una característica ya garantizada para un producto aprobado.

Qué resultados obtuvieron los primeros ensayos

Next Life Sciences informó que completó recientemente los ensayos clínicos de Fase 2 de Plan A.

Según la compañía, el producto fue colocado con éxito en los conductos deferentes de los participantes y, en un ensayo realizado con 40 hombres, logró reducir los niveles de espermatozoides hasta hacerlos indetectables.

El próximo desafío consiste en determinar con mayor evidencia la seguridad, eficacia y reversibilidad del procedimiento.

La empresa prevé avanzar hacia estudios de Fase 3 y señaló que apunta a solicitar la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2028.

Esto significa que el método todavía no constituye una alternativa anticonceptiva disponible para el público general.

Otra alternativa: el hidrogel ADAM

Contraline desarrolla por su parte ADAM, otro anticonceptivo masculino no hormonal basado en un hidrogel.

El dispositivo fue diseñado inicialmente para permanecer en los conductos deferentes durante un período determinado y degradarse posteriormente. La compañía trabaja actualmente en una nueva versión del producto y prepara estudios destinados a evaluar, entre otros aspectos, la posibilidad de recuperar la fertilidad.

Kevin Eisenfrats, cofundador y director ejecutivo de Contraline, explicó que uno de los próximos pasos será realizar un estudio clínico de ADAM 2.0 que incluya específicamente la evaluación del procedimiento de reversión.

La empresa recibió además nueva financiación para continuar con sus diferentes programas de desarrollo.

De un laboratorio indio a una posible nueva generación de anticonceptivos

El origen de esta línea de investigación se remonta varias décadas atrás.

Sujoy Guha comenzó a desarrollar RISUG hace casi medio siglo. El proyecto atravesó investigaciones, ensayos clínicos y diferentes procesos regulatorios en India, pero también enfrentó obstáculos para llegar a una comercialización masiva.

El desarrollo vuelve a cobrar atención en un momento en el que varias empresas buscan llevar la anticoncepción masculina reversible al mercado.

El interés no está relacionado solamente con la aparición de una nueva tecnología médica. También existe una discusión más amplia sobre cómo se distribuye la responsabilidad de prevenir un embarazo dentro de las parejas.

La anticoncepción, una responsabilidad históricamente desigual

Actualmente, los hombres cuentan con un número mucho más reducido de alternativas anticonceptivas que las mujeres.

Mientras el preservativo constituye una opción temporal y la vasectomía ofrece una solución considerada permanente, las mujeres tienen disponibles numerosos métodos hormonales y no hormonales, además de dispositivos intrauterinos y procedimientos de esterilización.

La aparición de anticonceptivos masculinos reversibles podría modificar esa distribución de responsabilidades.

Brian T. Nguyen, investigador de anticoncepción masculina de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, señaló que uno de los desafíos no pasa únicamente por determinar si los hombres están dispuestos a utilizar estos métodos, sino también por cuestiones de acceso, disponibilidad y costo.

Una nueva alternativa, en ese sentido, podría incorporar a los hombres de manera más directa a las decisiones relacionadas con la prevención del embarazo.

La historia detrás de RISUG

El desarrollo del anticonceptivo en India también está atravesado por la historia de las políticas de esterilización.

Durante la década de 1970, más de seis millones de hombres fueron sometidos a vasectomías en el marco de campañas de esterilización que incluyeron procedimientos coercitivos.

Con el paso de los años, el foco de las políticas de anticoncepción se desplazó progresivamente hacia las mujeres.

El documental Give It a Shot, de Vaishali Sinha, recupera esa historia y analiza tanto el recorrido científico del RISUG como las razones por las que la anticoncepción masculina reversible todavía enfrenta dificultades para convertirse en una alternativa disponible a gran escala.

En la India, cientos de hombres participaron de ensayos clínicos vinculados con la tecnología, mientras que el desarrollo continúa atravesando diferentes etapas regulatorias.

¿Cuándo podrían estar disponibles?

Por ahora, ninguno de estos métodos puede considerarse una alternativa anticonceptiva de uso generalizado.

Plan A y ADAM continúan en investigación y necesitan completar nuevas etapas de evaluación antes de obtener eventuales autorizaciones regulatorias.

Si los resultados de los próximos ensayos confirman su seguridad, eficacia y capacidad de reversión, estos tratamientos podrían abrir una nueva etapa en la anticoncepción.

El cambio no sería solamente tecnológico: permitiría que la prevención del embarazo deje de estar concentrada principalmente en métodos utilizados por las mujeres y pase a contar con más alternativas reversibles para los hombres.

El desafío, además de demostrar que funcionan, será lograr que esas opciones sean accesibles, seguras y aceptadas por quienes decidan utilizarlas.

Fuente: The Washington Post / La Nación.

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