La festividad convoca a devotos de todo el país y de naciones vecinas bajo el lema «danos fortaleza y paz que sana», en tiempos marcados por la violencia y la incertidumbre.

La iglesia de Balvanera es el centro de una masiva celebración religiosa este domingo, cuando miles de peregrinos se congregan para festejar la fiesta de San Expedito, el santo de las causas urgentes. El párroco Walter Marchetti encabeza las bendiciones y recibe a los fieles que llegan con devoción desde distintos puntos del país y del exterior.
«Es un día muy especial para todos nosotros porque vienen miles de peregrinos de todo el país, de los países vecinos», señala Marchetti. Entre las novedades de este año se destaca la presencia de peregrinos llegados desde Uruguay, que se suman a la celebración.
El lema elegido para esta edición, «danos fortaleza y paz que sana», sintetiza el espíritu de la festividad en un contexto global cargado de conflictos. El propio párroco lo explica: «En un mundo donde hay tanta discordia, tanta violencia, guerras, no solamente internacionales, sino también esa inseguridad, esa paz interior».
La intercesión de San Expedito representa para sus devotos una fuente de esperanza frente a la adversidad. A través de la oración y la peregrinación, miles de personas renuevan su fe en busca de fortaleza para atravesar tiempos de incertidumbre.


