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lunes 12 enero 2026

En el Día Nacional de la Enfermería, un homenaje con afecto en el nombre de Beba y toda una vida dedicada al Hospital

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En el Día Nacional de la Enfermería, desde Info Noticias Olavarría rendimos un homenaje especial a quienes abrazan esta profesión indispensable. Y lo hacemos a través de la historia de una mujer que dejó una marca imborrable en el Hospital Municipal “Dr. Héctor Cura”: Zulema Reyes, para todos Beba.

Con 81 años y ya jubilada hace 17, Beba recuerda siempre  con mucho afecto sus más de tres décadas de trabajo en el Hospital. “Tuve la gran suerte de trabajar en lo que me gustaba. Eso me permitió criar y mantener a mis hijos para que pudieran estudiar”, destaca.

Sus hijos son Diego Lurbe, actual director de la Orquesta Sinfónica Municipal, y Lucas Lurbe, licenciado en enfermería e integrante del Sindicato de Trabajadores Municipales de Olavarría, quien heredó su vocación por el cuidado.

Treinta años en el Hospital Municipal

Beba ingresó en 1982 como auxiliar de enfermería. En esos años, recuerda, muchas enfermeras se formaban directamente en la práctica: “Entraban como mucamas y después pasaban a enfermería”.


El Hospital era mucho más pequeño y familiar. “Nos conocíamos todos: administrativos, enfermeros, médicos. Éramos un grupo hermoso”, cuenta.

También recuerda épocas de salarios muy bajos, en las que trabajaba jornadas de hasta 16 horas para poder sostener su hogar.
Pese al sacrificio, define a la profesión como “linda, aunque muchas veces mal paga”. Y celebra que las nuevas generaciones estén hoy mejor remuneradas.

Una vida de vínculos y memoria

Aunque ya casi no visita el Hospital, el cariño de colegas y pacientes sigue intacto. “Ese afecto de la gente es impagable”, dice.
También recibe saludos en la calle de personas que la recuerdan por haberlas atendido a ellas o a sus familiares. Para Beba, la clave del trabajo está en la empatía: “Hay que entender que los pacientes y sus familias necesitan buen trato, información y contención”.

Recuerdos imborrables

Entre los tantos momentos vividos, destaca el viaje de 1992 en el entonces flamante Tango 01, rumbo a Salvador Mazza y San José de Pocitos, en la frontera con Bolivia, para reforzar la campaña de prevención del cólera.

A lo largo de los años trabajó en todas las áreas: Clínica Médica, Quirúrgica, Neonatología, Pediatría y Guardia. Esta última fue su preferida: “Ahí ves cosas que nunca imaginás. Tenés que dejar de ser persona por un instante y convertirte en una máquina que quiere salvar vidas”.

Actualmente integra la comisión del Centro de Jubilados y Pensionados Municipales de Olavarría, aunque reconoce que su salud la ha obligado a bajar el ritmo. Sufre artrosis y EPOC, consecuencia —dice— de haber fumado “un atado por día durante años”. Por eso aconseja dejar el cigarrillo: “No pasen por lo que yo pasé”.

En este Día Nacional de la Enfermería, el homenaje es para Beba y para todas y todos los enfermeros que, con vocación, sacrificio y humanidad, eligen cada día cuidar y salvar vidas. ¡Gracias por tanto!

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