Tras la muerte de María del Carmen Abascal Martín, una jubilada de 87 años que fue desalojada de su vivienda, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid busca ampliar la movilización con el apoyo de estudiantes, feminismos, organizaciones antirracistas y sectores sindicales.
La crisis habitacional en España atraviesa un nuevo capítulo de tensión social. Las organizaciones de inquilinos anunciaron que profundizarán sus medidas de protesta y avanzarán en la construcción de una movilización más amplia, con el objetivo de cuestionar un sistema de alquileres que, según denuncian, prioriza la rentabilidad inmobiliaria por encima del derecho a la vivienda.
Fernando de los Santos, portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, explicó en una entrevista con Radio 750 que las próximas acciones buscarán sumar a distintos sectores sociales. Entre los principales objetivos figura una huelga general convocada para el 11 de noviembre, mientras que el movimiento estudiantil prevé iniciar una huelga indefinida durante la semana siguiente a la entrevista.
“Sin nosotros el país no puede salir adelante”, sostuvo el dirigente, quien planteó la necesidad de impulsar medidas que pongan la vida de las personas en el centro y no los intereses económicos de unos pocos.
La muerte de Maricarmen, un caso que profundizó el reclamo
Uno de los hechos que intensificó la protesta fue la historia de María del Carmen Abascal Martín, conocida como Maricarmen, una jubilada de 87 años que fue desalojada de la vivienda en la que había vivido durante siete décadas. El procedimiento se realizó con intervención de la policía antidisturbios, mientras la mujer se encontraba en silla de ruedas.
Maricarmen murió el 7 de octubre sin haber podido regresar a su hogar. Su caso generó conmoción y volvió a poner en el centro del debate las consecuencias de los desalojos y las dificultades que enfrentan las personas mayores para sostener el acceso a una vivienda.
De los Santos recordó que la mujer llevaba cinco años organizándose junto al sindicato para defender su permanencia en la casa y presionar por una negociación con el propietario. Según relató, incluso en la etapa final se había abierto la posibilidad de que pudiera regresar.
El desgaste físico que atravesó durante ese proceso marcó profundamente a quienes acompañaron su lucha. Sin embargo, el referente destacó que su historia dejó una consigna para el movimiento: “El mensaje que nos legó Maricarmen es el de seguir luchando por lo que es vuestro”.
Una movilización que busca sumar a otros sectores
El sindicato considera que el reclamo por la vivienda debe trascender a las organizaciones de inquilinos y convertirse en una demanda compartida por distintos espacios sociales.
En ese sentido, De los Santos anticipó que las próximas acciones contarán con la participación de estudiantes, organizaciones antirracistas, feminismos y sectores sindicales combativos. La intención es articular las distintas reivindicaciones y fortalecer una red de organización que pueda sostenerse en el tiempo.
El dirigente describió el momento como una oportunidad para consolidar estructuras de participación popular, ampliar el alcance de la militancia y acercarse a personas que todavía no forman parte de las organizaciones.
La apuesta, explicó, consiste en construir una respuesta colectiva frente a una problemática que afecta a amplios sectores de la sociedad española y que, según las organizaciones, no puede resolverse únicamente a través de negociaciones individuales entre propietarios e inquilinos.
Las raíces de la crisis habitacional
Para el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, el escenario actual está vinculado con las transformaciones que atravesó el mercado inmobiliario español después de la crisis económica de 2008.
De los Santos recordó que durante aquel período se produjeron cientos de miles de desalojos de familias que no pudieron sostener sus hipotecas. Según su análisis, ese proceso dejó numerosas viviendas disponibles para un mercado de alquiler que, con el tiempo, se convirtió en un espacio de creciente interés para grandes inversores.
El referente cuestionó las políticas que, a su entender, favorecieron la llegada de fondos de inversión inmobiliaria, mediante beneficios fiscales y cambios normativos que redujeron la protección de los inquilinos. También señaló que la expansión de la especulación no involucra únicamente a grandes grupos económicos, sino que alcanza a distintos actores del mercado.
En esa dinámica incluyó a las agencias inmobiliarias y a propietarios particulares que, aunque tengan pocas propiedades, participan de un sistema que considera orientado a maximizar las ganancias derivadas de los alquileres.
Frente a ese panorama, el sindicato plantea la necesidad de modificar las reglas del mercado y fortalecer los derechos de quienes alquilan. La consigna que atraviesa el reclamo es que la vivienda debe ser entendida como una necesidad básica y no solamente como una oportunidad de negocio.
La historia de Maricarmen se convirtió así en un símbolo de una lucha que busca trascender un caso particular. Para las organizaciones movilizadas, su muerte refuerza la urgencia de discutir las condiciones de acceso a la vivienda y de construir respuestas colectivas frente a una crisis que continúa generando preocupación en España.
Fuente: Página/12 y Radio 750.


