Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) iniciaron este lunes una nueva y agresiva fase de bombardeos sobre Dahie, el suburbio sur de la capital libanesa. El ataque, que sigue a una serie de avisos previos a la población civil, tiene como objetivos principales la infraestructura logística de Hizbulá y su sistema financiero paralelo.
La ofensiva aérea de esta madrugada marca un recrudecimiento del conflicto en territorio libanés. Según comunicados oficiales del Ejército israelí, las operaciones se concentran en desmantelar las capacidades operativas del grupo chiita, apuntando esta vez de manera específica contra su estructura económica.
El objetivo: La entidad Al Qard Al Hasan
Uno de los puntos clave de esta ola de ataques es la red de oficinas de Al Qard Al Hasan. Esta entidad funciona como una organización financiera ligada a Hizbulá que otorga préstamos sin interés, actuando de facto como un banco paralelo fuera del control del Estado libanés.
Para Israel, estas sedes no son simples oficinas civiles, sino centros de financiamiento que sostienen el aparato militar de la organización. El portavoz militar, Avichay Adraee, ya había advertido horas antes que el Ejército procedería a atacar estos puntos en Dahie, instando a los residentes a alejarse de cualquier edificio vinculado a la entidad.
Impacto en la capital
Los ataques en Dahie, una zona densamente poblada y considerada el bastión principal de Hizbulá en Beirut, han generado una columna de humo visible desde toda la ciudad. Aunque las FDI afirmaron que sus objetivos son «infraestructuras terroristas», el impacto en una zona urbana tan saturada mantiene en vilo a la comunidad internacional ante el riesgo de víctimas civiles y el desplazamiento masivo de personas hacia el centro de la capital.
Contexto regional
Esta nueva ola de ataques se produce en un lunes negro para los mercados internacionales, donde el recrudecimiento de este enfrentamiento ha disparado el precio del petróleo por encima de los US$ 100. La ofensiva sobre el sistema bancario de Hizbulá sugiere una estrategia de Israel orientada no solo al desgaste militar, sino a la asfixia económica del grupo en un momento de máxima tensión con Irán.


