La caída del 50% en las ventas y la competencia de productos extranjeros forzaron cambios drásticos. Lumilagro apagó sus hornos tras 83 años y redujo su personal a menos de la mitad, mientras que Moura cerrará líneas de montaje en Pilar y traerá productos de Brasil.
Dos gigantes de la industria nacional han dado un giro histórico en su matriz de negocios, priorizando la importación sobre la fabricación propia debido al contexto económico actual. La situación afecta directamente a cientos de familias en el corredor productivo del norte bonaerense.
Lumilagro: el fin de una era de cristal
La histórica fabricante de termos, con planta en Tortuguitas, atraviesa su proceso de reestructuración más doloroso tras ocho décadas de actividad ininterrumpida.
Hornos apagados: La empresa dejó de producir sus propias ampollas de vidrio, que ahora trae desde India y Vietnam.
Fuerte reducción de personal: De los 220 trabajadores que tenía en 2022, hoy solo quedan 50 empleados directos. En los últimos dos años, 170 operarios se acogieron a retiros voluntarios ante la inviabilidad de sostener la producción masiva.
De China a la góndola: Los termos de acero inoxidable, que ganaron terreno en el mercado local, son fabricados íntegramente en China. La planta local solo se limitará a tareas de personalización, serigrafía y licencias (clubes de fútbol y Disney).
Baterías Moura: alerta en el Parque Industrial de Pilar
La firma de origen brasileño también anunció un ajuste en su planta de Pilar, motivado por la facilidad de importar productos terminados frente a los altos costos de producir en el país.
Cierre de líneas: Se darán de baja dos líneas de producción, específicamente las de baterías para camiones, que ahora vendrán directamente de Brasil.
Puestos en riesgo: Esta decisión pone en peligro inmediato 25 puestos de trabajo. Actualmente, la planta conserva 180 empleados, pero el Sindicato Químico de Pilar advirtió que el ajuste podría profundizarse.
El factor común: apertura y caída del consumo
Desde ambas empresas coinciden en que el escenario se volvió insostenible. Martín Nadler, director de Lumilagro, confirmó que las ventas cayeron un 50%, lo que imposibilita mantener encendidos los hornos que requieren un funcionamiento continuo y un alto costo energético.
Por su parte, los gremios industriales de la zona norte siguen con preocupación este proceso de «desindustrialización», donde las fábricas pasan a funcionar como centros logísticos de productos terminados en el exterior, eliminando las etapas de mayor valor agregado y mano de obra local.
Fuente: Agencia DIB


