Presentaron un trabajo que indica que con una canasta de gastos actualizada sube la inflación y el salario registrado cae 5,7% en vez de subir 4,5%.

Por Agencia DIB
La falta de actualización de la canasta que utiliza el Indec para medir la inflación distorsiona la medición de precios y salarios: con una metodología más actual, el salario registrado pasaría de mostrar una suba del 4,5% a una caída del 5,7%, según advierten economistas.
La actualización de la canasta de consumo que utiliza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para medir la inflación vuelve a quedar en el centro del debate económico: es un insumo clave para determinar el nivel de precios, que muchos cuestionan porque no se actualiza desde 2004: pondera gastos como el de diario papel o la telefonía fija que hoy no tienen una incidencia alta, y en cambio valora poco el peso de los servicios, que amentaron mucho desde la quita de subsidios que arrancó con Mauricio Macri y se profundizó con Javier Milei.
El titular del INDEC, Marco Lavagna, viene prometiendo la actualización de esta herramienta para adaptarla a la realidad actual, un proceso que ya estaría técnicamente terminado y espera el OK político para ser implementado. En las últimas semanas se sumaron críticas de especialistas al modo en que se mide la evolución de los salarios. Lavagna, por otra parte, se vio obligado a firmar, semanas atrás, un comunicado de descargo y aclaración luego de una correción corrección retrospectiva de estadísticas evitara que el indice de actividad dejara a la economía argentina en zona de recesión.
¿Cuánto cambiarían los resultados?
En ese marco, el economisma Diego Giacomini, un exsocio de Javier Milei que ahora está enfrentado con el presidente, aseguró que la falta de implementación de una medición más actualizada altera de manera significativa la lectura sobre la evolución del salario real. Puntualmente, citó un trabajo propio según el cual si se aplicara la canasta basada en la Encuesta Nacional de Gastos y Hogares (ENGho) de 2018 —la aue el propio Indec tiene disponible pero aún no implementa— el salario registrado pasaría de mostrar una mejora del 4,5% a reflejar una caída del 5,7%.
Giacomini cuestionó con dureza esta situación y afirmó, en diálogo con BAE Negocios, que la canasta vigente “no es representativa” de los hábitos de consumo actuales. Según explicó, en más de dos décadas se produjeron cambios profundos tanto en la composición del gasto de los hogares como en la evolución relativa de los precios, lo que genera una subestimación sistemática de la inflación real.
En ese sentido, Giacomini señaló que la brecha entre la inflación oficial y la que surgiría de aplicar la ENGho de 2018 alcanza los 39 puntos porcentuales en la actual gestión. Esta diferencia se explica, principalmente, porque la canasta actual no refleja el fuerte aumento en la participación de los servicios dentro del gasto total de las familias, como alquileres, tarifas y transporte.
El economista puso como ejemplo el peso que el Indec asigna a determinados rubros en el Gran Buenos Aires. “De acuerdo con el Indec, un ciudadano promedio del GBA sólo gasta $3,5 en alquiler de vivienda y $2,5 en electricidad, gas y otros combustibles de cada $100 totales que gasta ”, afirmó, y remarcó que, aun sumando otros servicios esenciales, la proporción resulta “a todas luces, algo muy alejado de la realidad”. (DIB)


