Una tradición cargada de simbolismo histórico y cultural enfrenta su declive en un mundo hiperconectado, donde las creencias irracionales pierden terreno ante la lógica y el flujo informativo constante.

El martes 13 sigue susurrando su advertencia ancestral: “No te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes”. En la cultura popular argentina e hispana, esta fecha ha sido durante siglos sinónimo de mala suerte, un día impregnado de un temor que atraviesa generaciones.
Sin embargo, en pleno 2026, ese miedo parece disiparse entre notificaciones de redes sociales, datos en tiempo real y una sociedad cada vez más escéptica. ¿Qué lugar ocupan hoy las supersticiones en un mundo dominado por la razón y la tecnología?
🗓️ Martes 13: origen, símbolos y temores compartidos

A diferencia del mundo anglosajón, donde el viernes 13 concentra los miedos colectivos, en gran parte de la cultura hispana el martes 13 se consolidó como sinónimo de infortunio. La explicación combina historia, religión y lenguaje.
El martes está asociado a Marte, dios romano de la guerra, la destrucción y el conflicto. El número 13, por su parte, ha sido tradicionalmente vinculado al desequilibrio: rompe la armonía del 12, cifra considerada perfecta en múltiples tradiciones (los meses del año, los signos del zodíaco, los apóstoles). La caída de Constantinopla un martes 13 de 1453 reforzó el mito en el imaginario colectivo europeo.
Así, con el tiempo, el martes 13 se convirtió en una fecha cargada de presagios: evitar casamientos, viajes importantes o decisiones trascendentes pasó a formar parte de una sabiduría popular que no siempre necesitó pruebas para sostenerse.
🔮 Supersticiones: qué son y por qué influyen en nuestras decisiones

Las supersticiones pueden definirse como creencias no racionales que atribuyen causalidad a hechos simbólicos, objetos o fechas. Más allá de su aparente irracionalidad, cumplen una función profunda: ordenar la incertidumbre.
En contextos de riesgo, crisis o cambio, las supersticiones operan como un refugio emocional. Permiten creer que el azar puede ser negociado, que la suerte puede evitarse o invocarse. No es casual que muchas de estas creencias estén asociadas a momentos clave de la vida: nacimientos, viajes, uniones, pérdidas.
El martes 13, en ese sentido, funciona como un ritual negativo: no hacer algo para evitar que algo malo ocurra. Una lógica sencilla, poderosa y persistente, que durante siglos moldeó comportamientos colectivos sin necesidad de validación científica.
🌐 Nuevas certezas: ciencia, redes y el desgaste de los viejos rituales

Sin embargo, algo empezó a cambiar. El avance del conocimiento científico, la educación formal, el acceso inmediato a la información y, especialmente, el desarrollo de internet y las redes sociales, modificaron la relación de las personas con el misterio y el azar.
Hoy, las supersticiones conviven con estadísticas, explicaciones racionales y debates públicos. Casarse un martes 13 ya no genera escándalo; viajar ese día es una anécdota más que una transgresión. Incluso, para algunos, se transformó en un gesto irónico o desafiante frente a las viejas creencias.
Este fenómeno no implica la desaparición total de los rituales, sino su reconfiguración. Algunas supersticiones pierden fuerza, otras mutan, y muchas quedan relegadas al terreno de lo simbólico, lo cultural o lo narrativo. Persisten más como tradición que como convicción.
Un adiós lento, pero no indoloro

La pérdida de estas supersticiones no es trivial. Con ellas se va también un pedazo de folklore, de narrativa colectiva, de esa capa de misterio que añadía simbolismo al paso del tiempo. El martes 13 se transforma así en una metáfora de cómo la modernidad, con su racionalidad y su flujo infinito de información, desgasta las tradiciones que durante siglos ordenaron el mundo emocional de las personas.
No se trata de celebrar su ocaso, sino de entenderlo: en la era digital, el miedo ya no se conjura con rituales, sino con datos. La suerte ya no depende de los astros, sino de algoritmos. Y, tal vez, en ese intercambio, perdamos algo de la poesía que habitaba en lo inexplicable. (InfoNoticias)


