Cerca de 100 tractores ocuparon puntos emblemáticos como la Torre Eiffel y el Arco de Triunfo. El Gobierno calificó la protesta de ilegal, mientras los manifestantes rechazan el tratado comercial y el protocolo sanitario que ordena sacrificar rebaños enteros por la dermatosis nodular contagiosa.

Un centenar de tractores irrumpió en París entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, desbordando los controles policiales y bloqueando sectores clave de la capital francesa. La protesta, impulsada por agricultores y respaldada por sindicatos como la Coordinación Rural y la Federación Nacional de Sindicatos de Explotadores Agrícolas (FNSEA), tuvo como ejes centrales el rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur y el cuestionamiento a la gestión de la crisis sanitaria animal.
Las máquinas agrícolas se concentraron en lugares emblemáticos como la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo y la Puerta de Auteuil, mientras que en paralelo se registraron bloqueos de depósitos de combustible en Bassens, cerca de Burdeos. Las autoridades denunciaron que algunos manifestantes forzaron barreras de seguridad, lo que generó preocupación por los riesgos para la circulación y el orden público.
La portavoz del Gobierno francés, Maud Brégeon, calificó la movilización como ilegal y aseguró que no se permitirán concentraciones similares frente a la Asamblea Nacional. Si bien reconoció la existencia de canales de diálogo con el sector agropecuario, consideró “inaceptable” la entrada nocturna de tractores a la capital al margen de los marcos legales vigentes.
La tensión se arrastra desde diciembre, con bloqueos de autopistas y carreteras en distintas regiones del país. Uno de los principales puntos de conflicto es el protocolo oficial frente a la dermatosis nodular contagiosa (DNC), que establece el sacrificio total del ganado de una explotación cuando se detecta un caso positivo, medida que los sindicatos consideran desproporcionada y económicamente devastadora.
A este reclamo sanitario se suma el rechazo al tratado Unión Europea–Mercosur, cuya votación para avanzar en su formalización está prevista para el próximo 12 de enero. Francia sostiene que el acuerdo es “inaceptable” en su forma actual, pese a las concesiones realizadas por Bruselas, y remarca que aún restan instancias decisivas, como la aprobación del Parlamento Europeo.
Desde el Ejecutivo francés plantean tres condiciones clave: la inclusión de una cláusula de salvaguardia que permita suspender la baja de aranceles si se detectan desequilibrios, y la aplicación de cláusulas espejo que garanticen que los productos importados cumplan los mismos estándares sanitarios y fitosanitarios que rigen para los productores europeos.
En un contexto de fuerte presión social y creciente incertidumbre política, el acuerdo con Mercosur continúa generando resistencia en amplios sectores del agro francés, que consideran que el texto no responde a los desafíos actuales y amenaza la sostenibilidad del sector productivo.



