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Olavarría
domingo 11 enero 2026

La siembra en los campos de la zona, con final incierto

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Alrededor del 40 por ciento de la superficie prevista para cosecha fina quedó sin sembrar. Las persistentes lluvias han dejado zonas complicadas para comenzar con la implantación de gruesa. Con poco margen de maniobra, la incertidumbre reina en el inicio de la primavera.

La campaña agrícola 2025 en la zona de Olavarría transita una de las etapas más difíciles de las últimas décadas. Las lluvias persistentes durante los meses de invierno provocaron que buena parte de los lotes quedaran sin sembrar y condicionaron la siembra de gruesa. El panorama genera preocupación entre los productores, que enfrentan costos altos, incertidumbre climática y una ventana de siembra cada vez más estrecha.

Fabricio Lacoste, ingeniero agrónomo, explicó que la situación actual “no tiene antecedentes en los últimos treinta años”. Entre el exceso de humedad, las enfermedades y los márgenes ajustados, el campo atraviesa una campaña marcada por la indecisión y el riesgo. “Está todo por definirse”, advirtió.

Pese a las dificultades, Lacoste destacó que “lo que se logró sembrar de fina está muy bueno” y que los perfiles del suelo muestran una excelente carga de humedad. Si las condiciones acompañan, el potencial de rendimiento podría ser alto, aunque las pérdidas en superficie ya son considerables.

Un invierno que dejó lotes sin sembrar

La lluvia de junio, julio y agosto impidió el ingreso de la maquinaria en muchas parcelas. “Fue una cuestión de junio, julio, agosto con demasiada agua, o el ambiente húmedo, por eso hubo campo, zonas o regiones donde no se pudo entrar”, dijo Lacoste.
Como consecuencia, entre un 35% y un 40% de la superficie planificada para fina quedó sin sembrar. Esa cifra afectará la oferta futura y tendrá impacto en enero.

Estado de los cultivos que pudieron sembrarse

Los lotes que se sembraron en primera fecha presentan un aspecto muy bueno. Lacoste afirmó: “Lo que no se perdió, que se sembró en primera fecha, la cebada y los trigos espigando, están realmente muy buenos.”
No obstante, algunas parcelas que se forzaron en siembra sufrieron pérdidas por encharcamiento tras las lluvias siguientes. “Se forzaron lotes en su momento y después el agua los tapó”, detalló. En esos casos, la superficie quedó comprometida.

Presión de enfermedades y calidad de cosecha

Las condiciones ambientales actuales favorecen la aparición de hongos. Lacoste explicó que la humedad y los días nublados aumentan la presión sanitaria. “Hay mucha humedad, días nublados. Es normal con estas condiciones”, señaló.
Si bien se esperan buenos rendimientos en lo que se coseche, la calidad final dependerá del manejo y del paquete técnico aplicado en cada lote.

La gruesa y la ventana de siembra en riesgo

La siembra de gruesa, que incluye maíz y girasol, arrancó con dificultades por el mismo exceso de agua. Lacoste señaló que los últimos diez días mostraron una mejora en el piso de los campos y permitieron algunas entradas de equipos.
El plazo teórico hasta el 20 de noviembre marcará la ventana óptima. “Veo muy difícil que se pueda llegar a sembrar todo lo que se pensaba”, afirmó. El ingeniero explicó que los productores aún no definen qué cultivos implantarán debido a las condiciones cambiantes del suelo.

Dilemas económicos y decisiones postergadas

La combinación de una campaña previa con rendimientos flojos y el costo elevado de insumos complica la toma de decisiones. Lacoste indicó que “todas las decisiones que se tomen cuestan plata, y hoy la plata es cara, las tasas son caras, los insumos son caros”.
El profesional apuntó que las decisiones sobre cultivos de reserva o alternativos se deben tomar con cautela, ya que la incertidumbre económica y climática retrasa la compra de herbicidas y semillas.

Riesgo y presión del arrendamiento

La mayoría de los lotes en la región se encuentra en alquiler. Lacoste explicó que quienes alquilan no siempre pueden esperar: deben sembrar para afrontar el pago del alquiler y los gastos. “El que es dueño de tierra tal vez tiene la opción de patear un poco más para adelante”, dijo.
Esa diferencia entre propietarios y arrendatarios genera mayor presión sobre la siembra en la campaña actual, donde cada decisión puede definir el resultado económico del año.

Variación por subregiones y perspectivas

La zona centro de la provincia de Buenos Aires concentró las mayores dificultades. Lacoste mencionó el triángulo Bolívar–9 de Julio–Carlos Tejedor como área muy complicada.
En el partido de Olavarría, la región de Santa Luisa, El Luchador y Laprida sufrió problemas similares. En cambio, sectores con relieve quebrado, como las colonias y Sierras Bayas, mostraron mejor escurrimiento y condiciones de piso. “En esos campos quebrados se pudo avanzar un poco más”, precisó.

Un balance cauteloso

Lacoste definió la campaña como “extremadamente complicada” y admitió que no recuerda un escenario igual en sus treinta años de trabajo: “Nunca viví una campaña tan difícil y de tanta incertidumbre.”
Aun así, sostuvo una mirada esperanzada: “Si miramos el vaso medio lleno, lo que se pudo hacer de la fina está realmente muy bueno, y los perfiles están cargados de agua como hacía cinco o seis años que no veíamos.”

Conclusión

La campaña 2025 enfrenta un desafío doble: recuperarse de una fina parcial y decidir si y cómo completar la gruesa en una ventana de siembra acotada. Las próximas semanas resultarán claves para definir la superficie final sembrada y la estrategia económica de los productores.
Fabricio Lacoste concluyó: “Está todo por definirse”, y subrayó que las decisiones que tomen los productores en los próximos días determinarán el rumbo de la campaña. (InfoNoticias)

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