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jueves 5 febrero 2026

La industria aceitera alcanzó en 2025 un récord histórico y volvió a mostrar su peso clave en la economía argentina

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El buen desempeño de la soja y, especialmente, del girasol permitió utilizar al máximo la capacidad instalada y consolidó a la agroindustria como uno de los motores del agregado de valor nacional, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

La agroindustria argentina cerró 2025 con un dato contundente que trasciende al sector rural y se proyecta sobre el conjunto de la economía: la industria aceitera procesó un volumen récord de oleaginosas, alcanzando las 47,6 millones de toneladas. Se trata del nivel más alto de industrialización de la historia y de una señal clara sobre la centralidad que mantiene este complejo productivo en la generación de empleo, exportaciones y valor agregado.

El informe, elaborado por especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), destaca que este récord fue posible gracias a una combinación de factores, entre los que sobresalen una buena disponibilidad de soja y girasol y un uso intensivo de la infraestructura industrial existente, con la menor capacidad ociosa en más de una década.

🌱 De una industria pequeña a un gigante agroindustrial

Para dimensionar el alcance del dato, es necesario mirar el recorrido histórico. Hace poco más de medio siglo, en las décadas de 1960 y 1970, la industria aceitera argentina procesaba apenas 2 millones de toneladas anuales y estaba casi exclusivamente vinculada al girasol. La transformación llegó con la incorporación de la soja, que comenzó a ganar terreno a fines de los años setenta y se consolidó en los ochenta como el principal motor del crecimiento industrial.

Desde entonces, la expansión fue acelerada. En 1990, el procesamiento ya superaba las 10 millones de toneladas; en el año 2000 se duplicó; y hacia 2011 se alcanzaron más de 41 millones. Ese crecimiento convirtió a la Argentina en uno de los principales polos mundiales de industrialización de oleaginosas, con plantas de gran escala y tecnología de punta.

📈 Un récord que rompe una meseta prolongada

Tras ese fuerte avance inicial, la última década había mostrado cierta estabilidad, con dificultades para sostener aumentos significativos en la molienda. De hecho, el anterior récord se había registrado en 2016, con 47,5 millones de toneladas, una marca que recién pudo superarse en 2025.

El nuevo máximo se explica por un desempeño equilibrado entre cultivos. Del total procesado, 42,6 millones de toneladas correspondieron a soja, el segundo valor más alto de la historia, mientras que el girasol tuvo un papel decisivo: con 4,6 millones de toneladas industrializadas, alcanzó su mejor nivel desde el año 2000 y superó ampliamente los registros de años previos. A esto se sumó un aporte menor, pero significativo, de otras oleaginosas como el maní.

🚜 Más producción, más industria y más valor agregado

El informe de la Bolsa de Rosario subraya que este nivel de actividad fue posible gracias a una buena oferta total de oleaginosas en la campaña 2024/25. En términos simples, hubo suficiente materia prima disponible para abastecer a las plantas, lo que permitió que la industria trabajara a un ritmo elevado.

Además, en los últimos años cobró mayor relevancia la importación temporaria de soja desde países vecinos, una herramienta que ayuda a sostener el nivel de actividad industrial cuando la producción local no alcanza para cubrir toda la capacidad instalada. Esta dinámica refuerza el rol de la Argentina como transformadora de granos en productos de mayor valor, como aceites y harinas, que luego se exportan al mundo.

🏭 Menos capacidad ociosa y un potencial aún latente

Uno de los datos más relevantes del informe es que, con la molienda alcanzada en 2025, la capacidad ociosa de la industria se redujo a alrededor del 28%, el nivel más bajo desde 2011. Esto significa que las plantas trabajaron cerca de su máximo posible, algo que no ocurría desde hacía más de una década.

Desde una mirada estructural, el estudio señala que la infraestructura industrial argentina es una de las más competitivas del mundo por su escala. Esto abre una oportunidad clara: si crece la producción de oleaginosas, ya sea a partir de mejoras en la productividad o mediante mayor integración regional, la industria tiene margen para procesar más sin necesidad de grandes inversiones adicionales.

🔎 Un sector que impacta más allá del campo

El récord alcanzado por la industria aceitera no es solo una noticia para el agro. Se trata de un engranaje central de la economía argentina, con impacto directo en el transporte, la actividad portuaria, el empleo industrial y la generación de divisas. En un país que necesita fortalecer su perfil exportador y su capacidad de agregar valor, estos datos confirman el peso estratégico de la agroindustria.

El informe completo, elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, estará disponible para su consulta pública, permitiendo profundizar en los datos y comprender el alcance de un año histórico para uno de los sectores más dinámicos del país. (InfoNoticias)

https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/la-88

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