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domingo 11 enero 2026

Arroyo Tapalqué: años sin natación, una problemática que se vuelve crónica

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Desde hace más de cinco temporadas, los carteles de “Prohibido bañarse” permanecen a la vera del cauce. Autoridades y vecinos analizan las causas estructurales de una contaminación que parece lejos de resolverse.

Quienes visitan el arroyo Tapalqué en busca de un chapuzón veraniego se encuentran, desde hace años, con la misma postal: carteles de “Prohibido bañarse” clavados junto a las zonas de acceso más concurridas. No se trata de una restricción nueva ni pasajera, sino de una problemática ambiental instalada que arrastra décadas de deterioro, desidia y dificultades estructurales. Hoy el Municipio reiteró la prohibición de zambullirse en sus aguas.

Según registros municipales y testimonios de vecinos, la prohibición formal de natación y actividades recreativas directas se mantiene, con altibajos, desde hace al menos cinco temporadas consecutivas. Las causas, aunque ampliamente diagnosticadas, no han sido resueltas integralmente.

Entre los factores históricos y actuales que sostienen esta situación crónica se destacan:

  1. Falta de infraestructura de saneamiento integral: Gran parte de las localidades y zonas rurales de la cuenca carecen de plantas de tratamiento de líquidos cloacales. Los vertidos, en muchos casos, continúan siendo directos o con un tratamiento insuficiente.
  2. Acumulación de nutrientes por actividad agropecuaria: El arrastre de fertilizantes y desechos orgánicos desde campos y feedlots hacia el arroyo ha generado un fenómeno de eutrofización persistente, favoreciendo la proliferación de algas, incluidas cianobacterias tóxicas.
  3. Sequía recurrente y bajante pronunciada: Los ciclos de escasas lluvias reducen el caudal del arroyo, concentrando contaminantes y dificultando la dilución natural.
  4. Falta de coordinación intermunicipal y fiscalización continua: El Tapalqué atraviesa varios partidos, lo que complejiza la gestión unificada del recurso y la aplicación de controles permanentes sobre descargas.

“El cartel está podrido de sol y lluvia, pero el problema sigue fresco”, comentó Susana Ríos, vecina de la zona desde hace cuarenta años. “De chica nos bañábamos sin miedo. Hoy hasta los perros evitan el agua en algunos tramos”.

Desde la Subsecretaría de Ambiente municipal reconocen la cronicidad de la situación:
“Es un problema multicausal y de larga data. Hemos avanzado en monitoreo y en la identificación de fuentes puntuales de contaminación, pero revertir la situación requiere obras de infraestructura, financiamiento sostenido y, sobre todo, conciencia colectiva sobre el uso del suelo y el agua”.

Mientras tanto, la recomendación sanitaria se mantiene inalterable:

  • Evitar el contacto directo con el agua.
  • No consumir fauna íctica del arroyo.
  • Utilizar el espacio solo para recreación en tierra.
  • Denunciar cualquier vertido irregular.

El arroyo Tapalqué sigue siendo, pese a todo, un lugar de encuentro, paseo y memoria para la comunidad. La prohibición de bañarse, ya naturalizada para algunos, sigue siendo para otros un recordatorio doloroso de un paisaje que pide a gritos una solución de fondo. (InfoNoticias)

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