Estados Unidos ya mira hacia 2028: quiénes son los posibles candidatos para suceder a Donald Trump y quién es “el nuevo Obama”

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Tras las elecciones de medio término, la carrera presidencial comenzó a tomar forma dentro de los dos principales partidos. Kamala Harris, Gavin Newsom y Jon Ossoff aparecen entre las figuras demócratas, mientras que JD Vance y Marco Rubio disputan el protagonismo en el Partido Republicano.

Las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos comenzaron a reconfigurar el escenario político de cara a 2028, cuando finalizará el mandato de Donald Trump y se definirá quién ocupará la Casa Blanca. Con los resultados electorales como punto de partida, tanto republicanos como demócratas ya enfrentan el desafío de definir sus liderazgos y la estrategia con la que buscarán llegar a la presidencia.

El nuevo panorama plantea dos discusiones centrales. En el Partido Republicano, la disputa pasa por determinar si continuará el movimiento MAGA, identificado con Trump, o si recuperará protagonismo el conservadurismo tradicional. Entre los demócratas, en tanto, la incógnita es si la candidatura quedará en manos del sector moderado o si avanzará el ala progresista.

Entre los nombres que ya aparecen en las encuestas y los mercados de predicción sobresalen la exvicepresidenta Kamala Harris, el gobernador de California Gavin Newsom, el senador Jon Ossoff y el vicepresidente JD Vance. También gana terreno el secretario de Estado, Marco Rubio.

Los demócratas: Harris, Newsom y la aparición de Jon Ossoff

Dentro del Partido Demócrata, el sector moderado concentra varios de los dirigentes con mayor nivel de conocimiento y presencia en los sondeos.

Kamala Harris aparece al frente del promedio de encuestas de RealClearPolling, con un 24,2% al 1° de noviembre, según los datos citados por Newsweek. La exvicepresidenta mantiene una posición relevante dentro del partido, aunque su eventual candidatura podría generar tensiones con otros dirigentes interesados en competir.

Uno de ellos es Gavin Newsom, gobernador de California, que registra un 14,2%. Su exposición política creció durante el último año, especialmente por sus enfrentamientos públicos con Trump. Sin embargo, anticipó que no buscaría la presidencia si Harris decide presentarse.

Otro dirigente que aparece en escena es Pete Buttigieg, exsecretario de Transporte durante la administración de Joe Biden, quien alcanza el 13,1% en los sondeos. Su experiencia en el gabinete y su participación en las primarias demócratas de 2020 lo mantienen entre las figuras con proyección nacional.

También se destacan los gobernadores Josh Shapiro, de Pensilvania; Andy Beshear, de Kentucky; y JB Pritzker, de Illinois, quienes buscan consolidar el perfil de gestión de los demócratas.

Sin embargo, uno de los nombres que más llamó la atención tras los comicios fue el senador Jon Ossoff, de Georgia. Con 39 años, logró retener su banca con una diferencia de 18 puntos en un estado que Trump había ganado en 2024.

Ossoff obtuvo un 9,6% en las encuestas y pasó a encabezar los mercados de predicción. Su crecimiento llevó al diario británico The Telegraph a describirlo como “el nuevo Obama”, en referencia a su proyección política y su capacidad para generar expectativas dentro del partido.

Pese a ese reconocimiento, el senador aseguró que actualmente no tiene interés en competir por la presidencia.

El ala progresista apuesta por Alexandria Ocasio-Cortez

El sector más progresista del Partido Demócrata también busca capitalizar los resultados electorales. Una de las principales referentes es Alexandria Ocasio-Cortez, representante por Nueva York, que aparece cuarta en los sondeos con un 11,8%.

Su influencia se vio reforzada por el triunfo de Abdul El-Sayed en la elección para el Senado en Michigan, un resultado que el ala izquierda considera una señal de que sus propuestas pueden conseguir respaldo incluso en estados políticamente disputados.

Ocasio-Cortez respaldó activamente la campaña de El-Sayed y aportó un millón de dólares. Además, mantiene una relación política cercana con Bernie Sanders, histórico referente del progresismo estadounidense.

La dirigente todavía no definió si buscará competir por la presidencia o si intentará llegar al Senado.

Otro nombre de ese espacio es Ro Khanna, representante por California, quien ya reconoció que evalúa una eventual candidatura presidencial. Su discurso apunta a fortalecer propuestas como la cobertura universal de salud y una mayor carga impositiva para los sectores de mayores ingresos.

Los republicanos: JD Vance y Marco Rubio, frente al futuro del trumpismo

En el Partido Republicano, la discusión está atravesada por el futuro del movimiento MAGA y el impacto que tendrá el desgaste político de Trump tras los resultados electorales.

El vicepresidente JD Vance aparece primero en las encuestas, con un 38,6%. Considerado uno de los principales herederos políticos del actual mandatario, pasó de cuestionarlo públicamente en 2016 a convertirse en una de las figuras centrales de su espacio.

Sin embargo, las derrotas electorales en estados como Texas, Kansas e Iowa abrieron interrogantes sobre el futuro del movimiento y la conveniencia de mantener una identificación tan estrecha con Trump.

En los mercados de predicción, las posibilidades de Vance de convertirse en el candidato republicano descendieron del 53% al 43,8% desde septiembre. Además, el propio vicepresidente reconoció que existe la posibilidad de que finalmente decida no competir.

Detrás aparece Marco Rubio, actual secretario de Estado, con un 26,4% en los sondeos. Hijo de inmigrantes cubanos y exsenador por Florida, compitió contra Trump en las primarias republicanas de 2016 antes de incorporarse a su espacio político.

Su trayectoria dentro del establishment republicano y su protagonismo en la política exterior podrían convertirlo en una alternativa para quienes buscan continuidad en el Gobierno, pero con un perfil diferente al del actual presidente.

Rubio, de todos modos, manifestó que respaldaría a Vance si el vicepresidente decide lanzar su candidatura.

Otros nombres que aparecen en el escenario son Donald Trump Jr., hijo mayor del mandatario, con un 9,8%, y Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud, quien registra un 4,4%, aunque ya descartó competir por la presidencia.

Una sucesión que ya comenzó a discutirse

Aunque todavía faltan dos años para las elecciones presidenciales de 2028, los resultados legislativos aceleraron las discusiones internas en ambos partidos.

Los demócratas deberán resolver si apuestan por dirigentes con experiencia ejecutiva y perfiles moderados o si le dan mayor protagonismo a una generación de referentes progresistas.

Los republicanos, por su parte, tendrán que definir si la continuidad del proyecto político de Trump estará representada por Vance o si figuras como Rubio podrán construir una alternativa dentro del mismo espacio.

Por ahora, no hay candidaturas confirmadas y el escenario permanece abierto. Sin embargo, los movimientos posteriores a las elecciones de medio término dejaron en claro que la disputa por la sucesión presidencial estadounidense ya comenzó.

Fuente: Diario La Nación

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