Un informe privado advirtió sobre el deterioro de la inversión en Argentina, pese a los anuncios de grandes proyectos vinculados al RIGI. En septiembre, la caída interanual fue del 12,3%, con fuertes retrocesos en los bienes de capital importados.
La inversión volvió a mostrar señales de debilidad en Argentina. Durante septiembre registró una caída del 5,2% respecto de agosto y acumuló una contracción del 7,6% en los primeros nueve meses de 2026, de acuerdo con el informe de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM-OJF), elaborado por el estudio de Orlando Ferreres.
El relevamiento, difundido por la Agencia Noticias Argentinas, también indicó que la inversión registró una baja interanual del 12,3% durante el noveno mes del año, un dato que refleja las dificultades para consolidar una recuperación sostenida de la actividad económica.
Medida en dólares, la inversión alcanzó los US$ 8.540 millones en septiembre, en un contexto marcado por los anuncios oficiales de grandes proyectos productivos, principalmente vinculados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Fuerte caída de los bienes de capital importados
El informe mostró comportamientos diferentes entre los componentes de la inversión. Los equipos de origen nacional registraron una caída interanual del 3,8%, mientras que los bienes de capital importados retrocedieron un 17,2%.
En el acumulado de enero a septiembre, la contracción de este último segmento llegó al 11,5%, según el relevamiento privado.
En contraste, el sector de la construcción presentó una mejora interanual del 4,5% durante septiembre, luego de cinco meses consecutivos con resultados negativos. Sin embargo, en el balance de los primeros nueve meses del año todavía acumula una caída del 2,6%.
“La inversión continúa débil. Si bien los datos del sector de la construcción mejoraron, los registros de importaciones de bienes de capital para el noveno mes mostraron una fuerte caída, dejando un saldo negativo para el agregado”, señaló el estudio.
Los anuncios de inversiones y los desembolsos efectivos
Uno de los puntos centrales del análisis es la diferencia entre los proyectos de inversión anunciados y el capital que efectivamente se destina a la actividad productiva.
Los anuncios vinculados con el RIGI suelen contemplar montos globales que se ejecutan durante varios años. Por ese motivo, las cifras comunicadas no necesariamente se traducen en desembolsos inmediatos ni tienen un impacto equivalente en la economía en el corto plazo.
En este escenario, el comportamiento de la inversión adquiere relevancia para la evolución de la actividad económica, especialmente ante las dificultades para reactivar el crédito y la menor disponibilidad de otros mecanismos de estímulo.
Qué puede pasar en los próximos meses
Las perspectivas de corto plazo no muestran, por ahora, señales claras de una recuperación inmediata.
Desde Orlando Ferreres señalaron que “en el corto plazo no hay indicios que permitan esperar una reacción de la inversión en los últimos meses del año”.
No obstante, el informe planteó una perspectiva más favorable a largo plazo, condicionada por la evolución de la economía y el desarrollo de sectores estratégicos.
“En una mirada de más largo plazo, la mejora de las condiciones macro, una eventual mejora de la actividad y el desarrollo de la minería y el sector energético deberían contribuir a una recuperación de los niveles de inversión”, concluyó el relevamiento.
Los próximos meses serán clave para determinar si los anuncios de grandes proyectos comienzan a traducirse en mayores desembolsos efectivos y en una recuperación de la inversión productiva.
Fuente: Agencia NA.


