La morosidad de las microempresas alcanza casi el 18% y quintuplica la de las grandes compañías

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Un informe de APYME advierte sobre el deterioro de la situación financiera de los pequeños negocios, las dificultades para cumplir con sus obligaciones y el riesgo que esto representa para la cadena de pagos y el empleo. Además, el 42,3% de las pymes que refinanciaron sus deudas volvió a caer en mora durante 2026.

La situación financiera de las microempresas en Argentina atraviesa un escenario cada vez más complejo. Según el último informe del módulo para empresas del Mapa de la Deuda de APYME, la tasa de morosidad por monto adeudado llegó al 17,73% en este segmento, casi cinco veces más que el 3,74% registrado entre las grandes compañías.

Los datos reflejan una marcada desigualdad en el acceso al crédito y en la capacidad de afrontar los compromisos financieros. Mientras las empresas de mayor tamaño muestran niveles relativamente bajos de incumplimiento, los negocios más pequeños enfrentan mayores dificultades para sostener sus pagos, con consecuencias que pueden extenderse a toda la cadena productiva.

De acuerdo con el relevamiento, la morosidad general de las empresas se ubica en el 4,13% del monto adeudado. Sin embargo, al desagregar los resultados por tamaño, las diferencias se profundizan: las pequeñas empresas registran una tasa del 9,86%, mientras que en las medianas alcanza el 7,34%.

La concentración del crédito, detrás del promedio general

Uno de los factores que explica la distancia entre el indicador general y la situación de los pequeños negocios es la fuerte concentración del financiamiento. Las grandes empresas reúnen el 90,3% del crédito total del país, equivalente a $74,01 billones, según el informe.

Esta distribución hace que el promedio general no refleje plenamente las dificultades que atraviesan las firmas de menor escala. En términos de cantidad de empresas, el 13,83% de las microempresas endeudadas se encuentra en situación irregular, una proporción que alcanza el 12,07% entre las pequeñas.

Desde APYME advirtieron que el indicador global puede generar una percepción equivocada sobre el estado del sistema crediticio. Según señalaron, el promedio cercano al 4% oculta una realidad más preocupante para los emprendimientos que cuentan con menos recursos para afrontar sus obligaciones.

La construcción y el comercio, entre los sectores más afectados

El deterioro de la situación crediticia también presenta diferencias según la actividad económica. La construcción encabeza los niveles de irregularidad entre las microempresas, con una tasa de morosidad por monto del 27,85%.

En segundo lugar se ubica la industria orientada a bienes de consumo, con el 20,50%, seguida por el comercio de bienes esenciales, que registra un 19,75%.

Estos sectores enfrentan dificultades vinculadas con la contracción de la actividad económica y la debilidad del mercado interno, factores que pueden limitar los ingresos de los negocios y reducir su capacidad para cumplir con los vencimientos financieros.

Refinanciar las deudas ya no garantiza una recuperación

Otro de los datos que genera preocupación es la dificultad de las pymes para recuperar una situación crediticia estable después de renegociar sus compromisos. Durante 2026, el 42,3% de las pequeñas y medianas empresas que refinanciaron sus deudas volvió a caer en mora.

En contraste, apenas el 16,3% logró sostener una mejora en su situación financiera, de acuerdo con el relevamiento.

El informe también señala que la proporción de pymes morosas dentro de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) se triplicó en dos años. A esto se suma el incremento de los cheques rechazados por falta de fondos, que se triplicaron durante el último trimestre de 2025.

La problemática alcanza, además, a los trabajadores independientes. Según los datos difundidos, este grupo registra una tasa de morosidad del 11,67%, que afecta a más de 645.000 personas.

Santiago del Estero, Chaco y La Rioja, entre los distritos con mayor mora

El panorama también presenta diferencias territoriales. Santiago del Estero encabeza el registro de morosidad corporativa, con una tasa del 13,32%. Le siguen Chaco, con el 12,28%, y La Rioja, con el 11,74%.

En el extremo opuesto se encuentra la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el indicador alcanza el 2,4%.

Los resultados muestran un mayor deterioro en distritos cuyas economías dependen en buena medida de los microemprendimientos y las pequeñas empresas, sectores especialmente sensibles a las dificultades de financiamiento y a las variaciones de la actividad económica.

La cadena de pagos y el empleo, en riesgo

La elevada morosidad de las microempresas no representa únicamente un problema financiero para sus propietarios. También puede afectar a proveedores, trabajadores y otras empresas que dependen de esos negocios para sostener su actividad.

Desde APYME alertaron que el cierre de una pequeña empresa por problemas de endeudamiento implica la pérdida de puestos de trabajo y el debilitamiento de las economías locales.

En este contexto, los indicadores del Mapa de la Deuda reflejan una brecha cada vez más marcada entre las grandes compañías y los emprendimientos de menor tamaño. La dificultad para acceder a financiamiento sostenible y mantener al día las obligaciones se consolida como uno de los principales desafíos para la continuidad de las pymes y la preservación del empleo.

Fuente: C5N

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