PISA 2025: ausentismo, repitencia y trabajo adolescente, los factores que ayudan a explicar los resultados

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La Argentina obtuvo en 2025 sus peores resultados de las últimas dos décadas. Los especialistas advierten que detrás de los puntajes aparecen problemas vinculados con la asistencia, las trayectorias escolares y la incorporación temprana de adolescentes al mercado laboral.

Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a poner en discusión el estado de la educación argentina. Los estudiantes de 15 años obtuvieron 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias, con retrocesos respecto de la edición anterior.

Pero los puntajes no permiten por sí solos comprender las razones detrás del desempeño. Los datos que acompañan la evaluación muestran una serie de factores relacionados con las trayectorias escolares de los adolescentes, entre ellos la repitencia, el ausentismo y el trabajo remunerado.

El análisis de estos indicadores permite observar además que las dificultades se profundizan entre los estudiantes de menor nivel socioeconómico.

Repitencia y ausentismo: dos indicadores que marcan diferencias

Uno de los datos relevados señala que el 17,7% de los estudiantes argentinos había repetido al menos una vez durante la primaria o la secundaria.

La situación presenta una diferencia importante según el nivel socioeconómico. Entre los estudiantes de menores recursos, la proporción asciende al 28,7%, mientras que entre quienes pertenecen a los sectores de mayor nivel socioeconómico se ubica en el 6%.

El ausentismo también aparece como un factor relevante. El 27,8% de los adolescentes declaró haber faltado al menos un día completo a la escuela durante las dos semanas anteriores a la evaluación.

Entre los estudiantes de menores recursos, ese porcentaje llegó al 33,8%.

Los especialistas remarcan que estos datos no permiten afirmar que faltar a clases o haber repetido sea, por sí mismo, la causa de los bajos resultados. Sin embargo, sí muestran que determinadas situaciones se presentan con mayor frecuencia entre quienes atraviesan mayores dificultades educativas y sociales.

Uno de cada tres adolescentes de los sectores más vulnerables trabajó

Otro de los datos que llamó la atención surge de la situación laboral de los estudiantes.

El 27,6% de los adolescentes manifestó haber realizado algún trabajo remunerado durante las dos semanas previas a la prueba.

La proporción aumenta cuando se observa al grupo de menores recursos: allí alcanza el 33,9%. Es decir, aproximadamente uno de cada tres adolescentes de ese sector había trabajado en ese período.

Para Laura Caullo, responsable del área de Empleo de IERAL de la Fundación Mediterránea, estos indicadores deben analizarse de manera conjunta y dentro de las trayectorias de cada estudiante.

La especialista planteó que adolescentes que todavía no alcanzaron las competencias básicas ya comienzan a vincularse con el mercado laboral, en un contexto donde las empresas requieren determinadas capacidades.

El desafío, según este análisis, consiste en evitar que esa incorporación temprana al trabajo termine profundizando el alejamiento de la escuela.

La asistencia también está relacionada con el desempeño

El análisis realizado por especialistas de la Universidad Austral encontró una relación entre la frecuencia de asistencia y los resultados obtenidos en PISA.

Según los datos citados en el informe, los estudiantes que registran ausencias obtienen entre 30 y 38 puntos menos en las distintas áreas evaluadas.

Florencia Daura, secretaria de Investigación de la Escuela de Educación de la Universidad Austral e investigadora del CONICET, destacó que el nivel socioeconómico condiciona las oportunidades, pero sostuvo que la asistencia cotidiana también tiene un peso importante en el desempeño.

El análisis encontró incluso que, entre los estudiantes de menores recursos, aquellos que presentan menor ausentismo pueden obtener mejores resultados que alumnos de un nivel socioeconómico inmediatamente superior que concurren con menor regularidad.

La asistencia, en este sentido, no se limita a la presencia física en el aula. También permite sostener rutinas, desarrollar hábitos de estudio y mantener la continuidad de los aprendizajes.

El paso de primaria a secundaria, otro punto crítico

Los problemas de las trayectorias escolares se hacen más visibles al avanzar hacia la secundaria.

De acuerdo con datos citados de la Fundación Libertad, la repitencia promedio pasa del 1,9% en primaria al 6% en secundaria. La sobreedad, por su parte, aumenta del 5,1% al 19,6%, mientras que el abandono interanual pasa del 0,6% al 6,9%.

Los primeros años del nivel medio aparecen como un momento especialmente complejo. La repitencia alcanza su máximo en 9° año, con el 8,3% de los estudiantes.

También existen diferencias importantes entre las provincias. En secundaria, Santa Fe registra una tasa de repitencia del 15,8%, mientras que Corrientes presenta el mayor porcentaje de sobreedad, con 32,2%. En Misiones, en tanto, el abandono interanual alcanza el 13,1%.

Estos números muestran que la transición entre niveles puede convertirse en un punto de quiebre para una parte de los estudiantes, especialmente cuando las dificultades de aprendizaje se combinan con ausentismo, repitencia o situaciones económicas adversas.

Un sistema con fuertes diferencias entre provincias

Las condiciones para sostener las trayectorias educativas tampoco son iguales en todo el país.

Según el análisis citado, en 2026 el gasto educativo promedio llegó a unos $4 millones por alumno, aunque existen diferencias significativas entre las jurisdicciones.

Neuquén destinó alrededor de $13,7 millones por estudiante, mientras que Tucumán destinó unos $2,5 millones.

En 2025, el sistema educativo argentino contaba con aproximadamente 10,2 millones de alumnos entre los niveles inicial, primario y secundario. Más de la mitad se concentraba en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Las diferencias de recursos, cantidad de estudiantes, costos de funcionamiento y capacidad fiscal hacen que cada provincia enfrente condiciones particulares para sostener la escolaridad.

Más allá del puntaje: sostener las trayectorias

Los resultados de PISA 2025 abren así una discusión que va más allá de los números obtenidos en Matemática, Lectura y Ciencias.

Los datos sobre repitencia, ausentismo, sobreedad, abandono y trabajo adolescente permiten observar algunas de las situaciones que atraviesan los estudiantes antes de llegar a los 15 años y que pueden condicionar sus posibilidades de aprendizaje.

El desafío no consiste solamente en conseguir que los adolescentes permanezcan dentro del sistema educativo, sino también en lograr que puedan avanzar en sus trayectorias, adquirir conocimientos y completar la secundaria.

En ese escenario, uno de los principales objetivos planteados por los especialistas es fortalecer el vínculo entre educación y empleo sin que la necesidad de trabajar implique abandonar la escuela.

Los resultados de PISA funcionan, de esta manera, como una señal sobre las dificultades que atraviesan las trayectorias educativas y sobre la necesidad de intervenir antes de que los estudiantes queden definitivamente fuera del sistema.

Fuente: TN, IERAL de la Fundación Mediterránea, Universidad Austral y Fundación Libertad.

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