El stock de vehículos llegó a 135.260 unidades en agosto, equivalente a unos tres meses de patentamientos. Más de 100.000 son importadas y unas 33.700 corresponden a producción nacional. Las terminales comenzaron a adecuar sus niveles de fabricación frente a un mercado que no absorbe todo lo previsto.
El mercado automotor argentino cerró agosto con 135.260 vehículos sin patentar, un volumen equivalente a aproximadamente tres meses de ventas. Aunque la cifra se encuentra por debajo del promedio registrado durante el último año, la acumulación de unidades refleja las dificultades que atraviesa el sector para adecuar la oferta a una demanda que se mantiene por debajo de las expectativas.
Uno de los datos que surge del relevamiento de la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara) es la composición de ese stock: más de 100.000 unidades son importadas, mientras que unas 33.700 fueron fabricadas en el país.
La distribución permite observar que el excedente no se concentra exclusivamente en los vehículos producidos localmente. Con un mercado en el que actualmente alrededor de dos tercios de los patentamientos corresponden a modelos importados, la acumulación de unidades aparece vinculada principalmente a una desaceleración general de la demanda.
El stock funciona como respaldo, pero puede convertirse en un problema
Las automotrices y los concesionarios mantienen habitualmente un determinado nivel de inventario para garantizar la disponibilidad de vehículos y enfrentar eventuales interrupciones en la producción o en el abastecimiento.
Ese mecanismo quedó expuesto el año pasado, cuando un incendio afectó la planta de motores de Toyota en Brasil y provocó inconvenientes productivos durante varios meses. La disponibilidad de vehículos acumulados permitió sostener el abastecimiento del mercado hasta que el faltante comenzó a sentirse.
El problema aparece cuando el inventario supera la capacidad de absorción de los compradores.
En ese escenario, mantener los vehículos inmovilizados genera mayores costos financieros y obliga a las empresas a modificar sus estrategias comerciales. Los descuentos, las promociones y las reducciones de producción forman parte de las herramientas utilizadas para evitar que el stock continúe aumentando.
Desde una automotriz explicaron que algunos concesionarios llegan a autopatentar unidades para cumplir objetivos comerciales establecidos por las marcas. Sin embargo, cuando esos vehículos permanecen sin vender y comienzan a acumular costos financieros, puede resultar más conveniente reducir el precio para concretar la operación.
Los descuentos buscan acelerar las ventas
La necesidad de reducir inventarios también se refleja en las promociones que ofrecen algunas marcas.
De acuerdo con fuentes del sector, existen operaciones con descuentos superiores al 20%, especialmente cuando los concesionarios necesitan desprenderse de unidades que permanecen en stock y cuyo costo financiero comienza a aumentar.
La estrategia busca evitar que el vehículo permanezca inmovilizado durante períodos prolongados y, al mismo tiempo, liberar espacio y recursos para nuevas operaciones.
Las fábricas también ajustan su producción
La menor demanda comenzó a trasladarse a las terminales automotrices, que redujeron el ritmo de producción para evitar fabricar por encima de las posibilidades reales de venta.
Algunas empresas implementaron reducciones de turnos, recortes de horas de trabajo o modificaciones en la velocidad de las líneas de producción.
El objetivo es alcanzar un equilibrio entre la oferta y el nivel de ventas. Sin embargo, la adaptación no puede realizarse de manera inmediata debido a que la industria automotriz depende de una extensa cadena de proveedores.
Por ese motivo, cualquier modificación en una planta requiere planificación y análisis previo. Reducir o detener una línea de producción puede tener consecuencias sobre distintos eslabones de la cadena industrial.
El stock bajó desde el máximo de marzo
Los datos de Acara muestran que el inventario comenzó a reducirse después del máximo registrado en marzo, cuando alcanzó las 146.340 unidades.
Desde entonces, el descenso fue gradual. En términos generales, la reducción rondó el 1% mensual, aunque en junio se produjo una caída más marcada, del 3,9%, al pasar de alrededor de 144.000 vehículos a unos 138.000.
En agosto, el stock llegó a 135.260 unidades.
El volumen se encuentra por debajo del promedio de los últimos doce meses, que fue de 139.203 vehículos. El máximo del período se registró en diciembre, con 159.624 unidades, mientras que el mínimo correspondió a septiembre, con 117.643.
La disminución es considerada una señal favorable por parte del sector, aunque el inventario todavía representa aproximadamente tres meses de ventas.
Diferencias importantes entre las marcas
El nivel de stock varía considerablemente según la automotriz.
Jeep aparece entre las marcas con menor inventario, con aproximadamente un mes de ventas acumuladas. En el extremo opuesto se encuentran Chery y BMW, con unas cinco meses de stock.
Entre las marcas tradicionales, los niveles informados son:
Fiat: 1,8 meses.
Peugeot: 1,9 meses.
Citroën y Mercedes-Benz: 2,5 meses.
Toyota y Nissan: 3,1 meses.
Renault: 3,2 meses.
Volkswagen: 3,3 meses.
Baic: 3,5 meses.
Ford: 3,6 meses.
BYD: 3,8 meses.
Chevrolet: 4,4 meses.
La fábrica de Stellantis en Córdoba, donde se producen modelos como Fiat Cronos y Titano y Ram Dakota, se encuentra entre las plantas nacionales con menor volumen de vehículos acumulados.
Más de 100.000 vehículos importados permanecen sin vender
La composición del stock de agosto es uno de los datos más relevantes del informe.
De las 135.260 unidades sin patentar, poco más de 100.000 corresponden a vehículos importados, incluidos los provenientes de Brasil. En tanto, alrededor de 33.700 son de fabricación nacional.
El dato permite relativizar la idea de que la presencia creciente de vehículos extranjeros sea, por sí sola, la causa del exceso de inventario.
Con una participación elevada de los modelos importados en los patentamientos actuales, la acumulación de unidades aparece también como consecuencia de una menor capacidad de compra del mercado en general.
En ese contexto, el sector enfrenta el desafío de reducir el stock sin profundizar el impacto sobre la producción y sobre toda la cadena de proveedores. La evolución de las ventas durante los próximos meses será determinante para establecer si la reducción del inventario continúa y si finalmente se consolida una recuperación de la demanda.
Fuente: Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara) e Infobae.


