Cada 12 de agosto se celebra el Día Internacional del Disco de Vinilo, una jornada destinada a reconocer el impacto cultural, tecnológico e histórico de este formato de reproducción sonora. La conmemoración coincide con el hito de las primeras distribuciones comerciales del vinilo y con la memoria de la invención del fonógrafo, inicio de la reproducción mecánica de la música.
De la goma laca al LP de vinilo
A mediados del siglo XX, el cloruro de polivinilo (vinilo) reemplazó progresivamente a los discos de pasta o goma laca (78 RPM). Este avance tecnológico permitió:
Mayor durabilidad: Menor fragilidad ante golpes y desgastes mecánicos.
Larga duración (LP): La llegada del formato de 33 1/3 RPM permitió almacenar álbumes completos de varias canciones por cara, superando el límite de pocos minutos por lado de los soportes anteriores.
Calidad de sonido: Reducción del ruido de superficie y una reproducción de rango dinámico más amplia.
El fenómeno del resurgimiento en la era digital
A pesar del auge del Compact Disc (CD) en los noventa y la posterior hegemonía del streaming, el vinilo experimentó una marcada recuperación en el siglo XXI:
Experiencia sensorial e identidad gráfica: El formato físico jerarquiza el diseño de las portadas (arte de tapa), el encarte de letras e ilustraciones y el valor del objeto tangible.
Ritual de escucha: Implica una interacción activa por parte del oyente (limpieza, colocación de la púa, cambio de lado), en contraste con el consumo inmediato o aleatorio de las plataformas digitales.
Crecimiento de la industria: Las plantas de prensado han reactivado la fabricación tanto para reediciones de catálogo clásico como para lanzamientos en simultáneo de artistas contemporáneos.


