El ingreso de divisas por las exportaciones agropecuarias, las inversiones vinculadas al RIGI y el superávit energético aparecen como los principales elementos que sostendrían la estabilidad cambiaria en el segundo semestre.
El escenario cambiario para la segunda mitad de 2026 podría mantenerse relativamente estable si se consolidan tres factores que favorecerían el ingreso de divisas al país: la liquidación de exportaciones del sector agropecuario, las inversiones impulsadas por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el aporte del sector energético.
Mientras la inflación continúa desacelerándose y la actividad económica muestra desempeños dispares según el sector, distintos analistas consideran que estos elementos podrían sostener la oferta de dólares en el mercado cambiario durante los próximos meses.
Exportaciones del agro, una fuente clave de divisas
Uno de los principales motores del ingreso de dólares sigue siendo el complejo agroexportador.
A la mejora registrada en las últimas semanas en los precios internacionales de la soja —que alcanzó valores cercanos a los 460 dólares por tonelada en el mercado de Chicago, el nivel más alto desde comienzos de 2024— se suma un importante volumen de exportaciones aún pendiente de liquidación.
Este escenario permitiría extender el flujo de divisas más allá del período habitual de mayor comercialización de la cosecha gruesa, que suele concentrarse entre el segundo y el tercer trimestre del año.
El RIGI, otro factor que podría fortalecer la oferta de dólares
El segundo elemento señalado por los especialistas es el avance de proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Los anuncios de nuevas inversiones permiten proyectar un ingreso adicional de capitales, aunque su concreción dependerá, en gran medida, del contexto político y económico, especialmente de cara al proceso electoral previsto para 2027.
En ese sentido, la continuidad de las reglas de juego será uno de los factores que observarán los inversores para avanzar con los desembolsos comprometidos.
El sector energético mantiene un fuerte superávit comercial
El tercer factor que podría sostener la estabilidad cambiaria es el desempeño del sector energético.
El incremento del precio internacional del petróleo, impulsado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio desde fines de febrero, llevó el valor del barril a la zona de los 100 dólares, fortaleciendo las exportaciones energéticas argentinas.
Este escenario favorece un mayor superávit comercial del sector y garantiza un flujo constante de divisas hacia el mercado cambiario.
Inflación en baja y consumo todavía débil
En paralelo, la economía argentina continúa mostrando comportamientos heterogéneos.
Durante junio, la inflación fue del 1,9%, acumulando un 16,8% en el primer semestre y un 33,5% en los últimos doce meses.
En tanto, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en mayo un crecimiento interanual del 0,2%, aunque mostró una caída del 0,5% respecto de abril en la medición desestacionalizada.
Mientras sectores vinculados a la producción primaria y las exportaciones mantienen un buen desempeño, actividades como el comercio y parte de la industria continúan afectadas por la debilidad del consumo interno y la pérdida del poder adquisitivo.
Un mercado cambiario con mayor oferta que demanda
A los factores que fortalecen la oferta de divisas se suma una demanda interna que continúa moderada.
La menor capacidad de ahorro de las familias y el bajo nivel del consumo limitan la presión sobre el mercado cambiario. Además, la continuidad de emisiones de Obligaciones Negociables por parte de empresas también podría aportar nuevos ingresos de dólares durante el segundo semestre.
En este contexto, los analistas consideran que, si estas variables se mantienen, el mercado cambiario podría transitar los próximos meses con un dólar relativamente estable, aunque sujeto a la evolución del escenario internacional y de la economía local.
Fuente: Infobae


