Crisis en el delivery: caen los pedidos, sobran repartidores y crece el endeudamiento de los trabajadores

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Repartidores de aplicaciones aseguran que la baja del consumo y el aumento del desempleo redujeron sus ingresos. Denuncian jornadas de hasta 14 horas, tarifas cada vez más bajas y créditos con intereses «usurarios» ofrecidos por las propias plataformas.

La crisis económica también golpea con fuerza a quienes trabajan repartiendo pedidos a través de aplicaciones. Mientras el consumo se desacelera y cada vez ingresan más personas al sector como alternativa ante la falta de empleo, los repartidores advierten que los viajes disminuyen, las tarifas caen y el endeudamiento se vuelve una realidad cotidiana.

Desde distintos puntos del país, trabajadores del sector describen una misma situación: largas horas de espera sin recibir pedidos y una competencia creciente por un volumen de trabajo cada vez menor.

Menos pedidos y más competencia

Según denunciaron desde el Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación (SiTraRepA), la actividad atraviesa uno de sus momentos más complejos.

Leila Argüello, secretaria de Acción Social del gremio, explicó que la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores redujo considerablemente la cantidad de pedidos, mientras que el incremento del desempleo llevó a miles de personas a incorporarse al reparto por aplicaciones como forma de generar ingresos.

«La crisis económica del país se refleja en lo poco que nos pagan por pedido entregado. Hay compañeros que esperan una hora para hacer un solo viaje o apenas dos pedidos en toda una hora», señaló.

En la misma línea, Pablo, repartidor de Uber Moto en la ciudad de Córdoba, aseguró que durante gran parte de la semana la actividad prácticamente se paraliza.

«De lunes a jueves casi no salen pedidos. Ahora mismo estoy esperando y no tengo viajes asignados. El último que hice me dejó apenas 1.800 pesos», relató.

Tarifas que se reducen

De acuerdo con datos aportados por SiTraRepA, el valor promedio que pagan las plataformas por cada entrega cayó de manera significativa en los últimos meses.

Mientras que en diciembre de 2025 un viaje promedio rondaba los $2.500, actualmente las tarifas oscilan entre $1.200 y $1.500 por pedido, una reducción cercana al 50%.

Frente a esa realidad, los repartidores sostienen que para alcanzar ingresos mensuales de entre $1.200.000 y $1.300.000 deben trabajar entre 12 y 14 horas por día, prácticamente sin días de descanso.

El avance del endeudamiento

A la caída de los ingresos se suma otro problema que preocupa al sector: el acceso al financiamiento.

Desde el sindicato denunciaron que muchos trabajadores recurren a préstamos ofrecidos por las mismas empresas que administran las aplicaciones para afrontar gastos de mantenimiento de motos, bicicletas o necesidades personales.

Según Argüello, esos créditos presentan tasas de interés extremadamente elevadas.

«La misma empresa que te da trabajo es la que te presta dinero con intereses usurarios. Es un fenómeno de esclavitud financiera», cuestionó.

La dirigente agregó que numerosos repartidores ya se encuentran sobreendeudados y sin posibilidades de acceder al sistema financiero tradicional.

Una salida frente al desempleo

Muchos trabajadores llegan al reparto por aplicación luego de perder su empleo formal.

Ese fue el caso de Pablo, quien explicó que comenzó a trabajar para Uber porque otras plataformas le exigían tener regularizada su situación como monotributista.

«Tengo una deuda con el monotributo y antes de que siguiera creciendo opté por trabajar en Uber, donde por ahora no me exigen facturar», contó.

Reclamos por la situación laboral

Desde SiTraRepA sostienen que el actual marco normativo profundiza la precarización laboral al considerar a los repartidores como trabajadores independientes.

Según el sindicato, esa figura permite que las plataformas eviten reconocer la relación laboral y no otorguen derechos básicos como cobertura por accidentes de trabajo (ART), salario garantizado, vacaciones pagas o recibo de sueldo.

Además, vinculan el crecimiento del trabajo por aplicaciones con el deterioro del empleo registrado.

«Muchísimas personas que pierden un trabajo formal terminan recurriendo al reparto para obtener algún ingreso. Es una forma de ocultar el impacto que tiene la caída del empleo registrado», concluyó Argüello.

Fuente: Crónica.

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