La investigación estadounidense resolvió el mayor obstáculo de la virología oncológica: cómo hacer que el tratamiento llegue a órganos internos profundos sin ser destruido por las defensas del cuerpo.
El éxito del experimento radica en un cambio de paradigma en la administración de terapias génicas. En lugar de luchar contra el microambiente tumoral, los científicos aprovecharon las características de las zonas donde crecen el cáncer de hígado y de páncreas (el tercer y cuarto tipo de cáncer más mortales del mundo) para guiar el tratamiento de forma selectiva.
El proceso biológico: ¿Cómo funciona la terapia?
El mecanismo diseñado por el equipo de Massachusetts se divide en cuatro etapas críticas interconectadas:
1.El camuflaje bacteriano:Modificación genética.
Los científicos tomaron una cepa de la bacteria Salmonella (causante de intoxicaciones alimentarias) y la modificaron genéticamente para volverla completamente inofensiva y segura. En su interior, cargaron el cargamento de virus oncolíticos.
2.Navegación por el torrente sanguíneo:Inyección intravenosa.
Al ser inyectadas por vía intravenosa, las bacterias actúan como un escudo físico o «taxi». El sistema inmunitario del ratón no detecta el virus porque este viaja completamente oculto dentro del microorganismo.
3.Colonización del centro del tumor:Atracción por hipoxia.
Los tumores sólidos tienen centros necróticos e hipóxicos (zonas profundas sin oxígeno y con defensas bajas). Las bacterias se sienten naturalmente atraídas por estos ambientes y colonizan exclusivamente el tejido tumoral, ignorando los órganos sanos.
4.Lisis celular y efecto vacuna:Destrucción y memoria.
Una vez instaladas en el corazón del tumor, las bacterias liberan los virus. Estos infectan las células cancerosas, se replican y las hacen estallar (lisis). El estallido libera antígenos tumorales que «entrenan» al sistema inmune para reconocer y destruir cualquier célula cancerosa remanente.
Los tres logros fundamentales del estudio
El impacto de este enfoque biológico demostró un éxito sin precedentes en los ensayos con modelos animales (ratones), abriendo una ventana de esperanza para futuros ensayos clínicos en humanos:
- Reducción tumoral efectiva: Los «taxis moleculares» lograron que el virus penetrara las densas y rígidas barreras celulares que caracterizan a los tumores de páncreas e hígado, disminuyendo drásticamente el tamaño de la masa tumoral.
- Efecto «Vacuna» de larga duración: Al romper las células malignas desde adentro, el sistema inmunitario de los ratones aprendió a identificar el cáncer. Los investigadores descubrieron que la enfermedad no volvió a aparecer en los animales curados, gracias al desarrollo de memoria inmunológica.
- Seguridad y especificidad: Al utilizar la Salmonella modificada, el tratamiento demostró una alta afinidad por los tejidos enfermos, evitando la toxicidad generalizada en el resto del organismo que suelen provocar las quimioterapias tradicionales.
El próximo paso: Aunque los resultados en ratones son sumamente prometedores, el equipo científico de la Universidad de Massachusetts ya trabaja en la fase de optimización de dosis y protocolos de bioseguridad para evaluar la viabilidad de transferir esta plataforma bacteriana-viral a ensayos clínicos con pacientes humanos en el mediano plazo.
Fuente: portal Infobae


