Desde el gremio ATE advierten que el Ministerio de Defensa planea una reducción drástica de la planta. Aseguran que la medida pone en riesgo la soberanía informativa y el funcionamiento de las estaciones climáticas en todo el país.
El personal del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se encuentra en estado de máxima alerta tras denunciar un inminente plan de despidos masivos por parte del Gobierno nacional. Según advirtieron representantes sindicales, la medida —que sería ejecutada a través del Ministerio de Defensa— podría paralizar servicios esenciales de monitoreo climático y alertas tempranas en todo el territorio argentino.
Actualmente, el organismo cuenta con una planta de aproximadamente 900 trabajadores, una cifra que, según los especialistas, ya se encuentra por debajo del nivel óptimo para garantizar una cobertura eficiente.
Un servicio «al límite»
La delegada de ATE en el sector, Silvina Romano, expresó su profunda preocupación y señaló que muchas áreas, especialmente en el interior de la provincia de Buenos Aires, ya operan con personal reducido.
«Cualquier despido hace que el servicio no pueda llevarse a cabo. Hoy por hoy, no existe un servicio meteorológico en el mundo que no esté manejado por el Estado», enfatizó Romano en declaraciones radiales.
La situación actual en las estaciones meteorológicas presenta un panorama crítico:
Falta de observadores: Muchos turnos se cubren exclusivamente con horas extras para evitar el cierre de estaciones.
Riesgo operativo: Una reducción de personal significaría el fin de tareas vitales para la navegación aérea, la producción agrícola y la seguridad civil ante fenómenos extremos.
Soberanía y seguridad en juego
Desde el gremio vinculan esta posible ola de cesantías con una política de «liquidación del Estado» que afecta directamente la soberanía informativa. Al ser el SMN el único ente encargado de emitir alertas oficiales, su desfinanciamiento o vaciamiento técnico dejaría a la población sin datos oficiales en tiempo real.
Hasta el momento, las autoridades nacionales no se han pronunciado oficialmente sobre el alcance del recorte, lo que aumenta la incertidumbre entre los empleados que exigen una respuesta inmediata para garantizar la continuidad del servicio.


