Una investigación internacional concluyó que cuanto más tiempo pasan los jóvenes frente a pantallas y redes sociales, mayores son los riesgos de depresión, problemas de conducta y bajo rendimiento escolar.
Un estudio internacional publicado en la revista científica JAMA Pediatrics advirtió que el uso intensivo de pantallas y redes sociales en niños y adolescentes está asociado con mayores probabilidades de sufrir problemas de salud mental, dificultades de comportamiento y peores resultados académicos.
La investigación analizó datos de jóvenes de entre 2 y 19 años durante casi dos décadas y encontró que un mayor consumo de medios digitales se vincula con síntomas depresivos, mayor riesgo de autolesiones, adicciones y dificultades escolares.
Uno de los autores del estudio, el investigador Sam Teague, explicó que las asociaciones negativas aparecen con mayor claridad en el uso de redes sociales. Según señaló, los adolescentes que utilizan estas plataformas con más frecuencia presentan más probabilidades de sufrir depresión, problemas de conducta y menor rendimiento académico en etapas posteriores.
El estudio también detectó que el uso temprano de redes sociales puede derivar en un uso problemático de los medios digitales en el futuro, lo que sugiere que ciertos hábitos tecnológicos se consolidan con el paso del tiempo y luego resultan más difíciles de modificar.
Diferencias con los videojuegos
La investigación analizó además el impacto de los videojuegos y encontró un patrón diferente. Aunque algunos juegos —especialmente los que contienen violencia— pueden relacionarse con conductas agresivas, también se observó una relación moderada con mejoras cognitivas, como mayor capacidad de atención, memoria y planificación.
Un desafío para familias, gobiernos y plataformas
La autora principal del estudio, la psicóloga clínica Delyse Hutchinson, del Lifespan Institute de la Deakin University, sostuvo que el debate no debe centrarse únicamente en el tiempo frente a las pantallas, sino también en la calidad y seguridad de los entornos digitales.
Según explicó, muchas plataformas están diseñadas para maximizar el tiempo de uso mediante algoritmos que captan la atención de los usuarios, por lo que la responsabilidad no debería recaer solamente en las familias.
Entre las medidas sugeridas por los especialistas figuran plataformas adaptadas a la edad de los usuarios, menos funciones adictivas, mayor protección de la privacidad de los menores y controles más estrictos sobre las empresas tecnológicas.
Al mismo tiempo, los investigadores recomiendan que las familias mantengan diálogos abiertos con los jóvenes sobre su actividad en internet, establezcan límites en el uso de pantallas y fomenten actividades fuera del entorno digital para favorecer un desarrollo saludable.
Fuente TN


