En una jornada marcada por el pánico financiero global y la disparada del petróleo por encima de los US$ 100, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la compañía no trasladará de forma brusca la volatilidad internacional a los surtidores locales. «No habrá cimbronazos», afirmó el ejecutivo, llevando calma ante el temor de un nuevo «naftazo».
La escalada bélica en Medio Oriente, que involucra directamente a potencias energéticas y amenaza el tránsito por el Estrecho de Ormuz, provocó que el barril de crudo Brent tocara picos de US$ 120 durante la mañana de este lunes. Sin embargo, la petrolera de bandera argentina ratificó su compromiso de mantener una política de ajustes graduales para proteger el consumo interno.
El mensaje de Horacio Marín
A través de sus redes sociales, el titular de YPF buscó separar la coyuntura externa del precio que pagan los argentinos en las estaciones de servicio:
Previsibilidad: Marín subrayó que la empresa busca evitar saltos discretos que impacten en la inflación y el bolsillo de los usuarios.
Esquema de amortiguación: La petrolera estatal aplicará un sistema de subas moderadas, monitoreando la evolución del precio internacional pero sin una correlación directa e inmediata con los picos de crisis.
Contexto: El anuncio llega en un momento donde el G7 evalúa liberar reservas estratégicas para estabilizar el mercado mundial.
El desafío del invierno y la importación de gas
A pesar de la tranquilidad en los combustibles líquidos, el panorama energético presenta otras aristas críticas. El recrudecimiento del conflicto en el Golfo Pérsico pone en jaque los planes del Gobierno para la importación de Gas Natural Licuado (GNL) por barco de cara al próximo invierno.
La suba del 15% en el gas europeo (referencia TTF) y la posible interrupción de rutas marítimas clave podrían encarecer significativamente el costo de la energía para la industria y los hogares argentinos en los meses fríos.
Impacto en la economía local
La postura de YPF es clave para el Gobierno, ya que la petrolera controla más del 55% del mercado de combustibles en el país. Un congelamiento de hecho o una suba muy por debajo de la inflación internacional podría generar tensiones con las operadoras privadas (Shell y Axion), pero garantiza un ancla para evitar que la crisis de Medio Oriente se traslade de forma directa a la canasta básica en Argentina.


