La interna del peronismo bonaerense tuvo este miércoles su capítulo más tenso en el recinto del Senado provincial. Lo que debía ser una sesión de acuerdos institucionales terminó convirtiéndose en una demostración de fuerza donde el gobernador Axel Kicillof sufrió un traspié político de magnitud: el camporismo y el sector alineado con Cristina Fernández de Kirchner hicieron valer su peso numérico y le arrebataron los puestos más estratégicos de la Cámara Alta.
Durante toda la tarde, las oficinas de la Legislatura fueron un hervidero. El kicillofismo llegó con una premisa clara: instalar a Ayelén Durán —una dirigente de estrecha confianza de Andrés «Cuervo» Larroque— en la Vicepresidencia Primera. El objetivo no era menor, ya que ese cargo representa el segundo lugar en la línea de sucesión de la Gobernación y es la llave maestra para el manejo administrativo y político de la Cámara cuando la vicegobernadora Verónica Magario no está presente.
Sin embargo, el bloque oficialista crujió. El kirchnerismo duro hizo pesar sus 15 senadores propios y bloqueó cualquier intento de avance del gobernador. En una jugada que sorprendió por la velocidad del desenlace, el nombre de Mario Ishii emergió como la prenda de unidad para el sector cristinista. El histórico intendente de José C. Paz, con el respaldo del Patria, se quedó finalmente con esa Vicepresidencia Primera, dejando a Kicillof sin su pieza principal en el tablero legislativo.
La derrota del mandatario provincial no terminó allí. El «premio consuelo» para su sector fue la Vicepresidencia Segunda para Durán y la Sexta para Germán Lago, cargos con mucho menos peso específico en la toma de decisiones diarias. En los pasillos de La Plata, la lectura del entorno del gobernador fue amarga: aseguran que el objetivo del camporismo es «limitar la gobernabilidad» de Axel para que no logre proyectarse sin el filtro de la estructura partidaria nacional.
En medio de este río revuelto, la oposición también acomodó sus fichas. Los libertarios, que siguen ganando terreno, lograron la Vicepresidencia Tercera con Gonzalo Cabezas, mientras que el Frente Renovador de Sergio Massa retuvo la Cuarta a través de Valeria Arata. Por su parte, el PRO mantuvo su lugar en la Quinta con Alex Campbell.
Como cierre de este nuevo mapa de poder, la presidencia del bloque de Unión por la Patria quedó en manos de Sergio Berni. El exministro de Seguridad, un equilibrista entre los distintos sectores, tendrá ahora la difícil tarea de conducir una bancada que sale de esta sesión con las tensiones a flor de piel.
Con este resultado, el kirchnerismo no solo se quedó con la caja y la firma de la Cámara, sino que envió un mensaje contundente: en la Legislatura bonaerense, cualquier ley o nombramiento que pretenda Axel Kicillof deberá pasar primero por el peaje de la conducción de La Cámpora.


