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martes 10 febrero 2026

La carne vacuna bajo presión: precios en alza y consumo en tensión también en el centro bonaerense

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En Olavarría y la región, donde el consumo está estrechamente ligado a la identidad productiva y cultural, la suba sostenida de precios empieza a redefinir hábitos y profundiza desigualdades de acceso.

📊 Un mercado que arranca el año con aumentos generalizados

El mercado de la carne vacuna inició 2026 con una nueva ronda de incrementos. Según el Informe Mensual de Precios del IPCVA, en enero los valores minoristas registraron una suba promedio del 4,9 % mensual en el AMBA, Rosario y Córdoba, mientras que el aumento interanual alcanzó el 73,4 %, consolidando una tendencia de encarecimiento sostenido.

Si bien el relevamiento se concentra en grandes centros urbanos, su impacto excede esas fronteras. En ciudades intermedias del centro bonaerense, como Olavarría, donde el abastecimiento y las referencias de precios están fuertemente vinculadas al AMBA, estas variaciones se trasladan con rapidez al mostrador local.


🥩 Cortes más caros y consumo más selectivo

El informe muestra que los aumentos no fueron homogéneos. Los cortes más demandados —lomo, asado, vacío, matambre y tapa de asado— encabezaron las subas mensuales, con incrementos que oscilaron entre el 6 % y el 11 %, según la plaza analizada.

Este comportamiento repercute directamente en el consumo cotidiano. En Olavarría y la región, carniceros consultados de manera informal señalan una mayor rotación de cortes económicos y una caída en la venta de piezas tradicionales del asado, un dato que coincide con la evolución observada a nivel nacional.


🛒 Carnicerías, supermercados y nuevas estrategias de compra

Otro aspecto relevante del informe es la diferencia de precios entre canales de venta. En promedio, los supermercados ofrecieron valores levemente inferiores a los de las carnicerías, tanto en carne vacuna como en pollo y cerdo. Esta brecha, aunque moderada, resulta decisiva en contextos de ingresos ajustados.

En ciudades como Olavarría, donde la carnicería de barrio sigue teniendo un peso cultural y social significativo, esta tendencia introduce una tensión adicional: la fidelidad al comercio local frente a la necesidad de reducir el gasto alimentario.


🍗 Proteínas sustitutas: una comparación que explica el cambio

El informe del IPCVA aporta un dato clave para entender el escenario actual: con un kilo de asado, en enero fue posible comprar más de cuatro kilos de pollo o casi dos kilos de pechito de cerdo. La brecha se amplió más de un 30 % respecto del año pasado.

Este diferencial de precios también se refleja en el centro bonaerense, donde el pollo y el cerdo ganan presencia en las mesas familiares, no por una elección cultural, sino por una restricción económica cada vez más marcada.


⚠️ Cuando el análisis deja lugar a la crítica

Más allá de la evolución estadística, los datos del IPCVA exponen una contradicción estructural: en un país históricamente productor y consumidor de carne vacuna, el acceso a este alimento se vuelve progresivamente más limitado para amplios sectores de la población.

En Olavarría, ciudad con fuerte impronta agroganadera, el aumento del precio de la carne no solo impacta en el consumo, sino también en el entramado social y simbólico. El asado, lejos de ser un ritual cotidiano, comienza a transformarse en un consumo ocasional, condicionado por el bolsillo y no por la tradición.


📉 Precio, salario y una mesa cada vez más chica

La suba interanual superior al 70 % contrasta con la evolución de los ingresos reales. En ese desfasaje se explica gran parte del retroceso del consumo: no se trata de una caída abrupta, sino de una erosión silenciosa, que obliga a recortar cantidades, cambiar cortes o directamente excluir la carne vacuna de la dieta semanal.

El informe muestra precios; la realidad local muestra consecuencias. Y entre ambos extremos aparece una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto puede sostenerse esta dinámica sin afectar de manera permanente los hábitos alimentarios?


🔎 El consumo interno, al horno

El informe de enero del IPCVA confirma que la carne vacuna atraviesa un proceso de encarecimiento persistente, con impacto directo en el consumo interno. En el centro bonaerense y en Olavarría, donde la carne forma parte de la identidad productiva y cultural, los aumentos no pasan inadvertidos: modifican elecciones, tensionan tradiciones y profundizan desigualdades.

Más que un problema coyuntural, los datos describen un cambio de época. Uno en el que el desafío ya no es solo producir carne, sino garantizar que vuelva a ocupar un lugar accesible en la mesa de la comunidad. (InfoNoticias)

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