Sencillo, funcional y extremadamente efectivo. Especialistas revelan por qué cargar peso mientras caminas puede transformar tu estabilidad y fuerza muscular en tiempo récord.
A veces, las soluciones más eficaces en el mundo del fitness son las más simples. La caminata del granjero (farmer’s walk), un ejercicio que consiste básicamente en caminar transportando una carga pesada en cada mano, se ha consolidado como la herramienta definitiva para quienes buscan mejorar su postura y ganar fuerza real para la vida cotidiana.
Lo que parece un movimiento rudimentario es, en realidad, un ejercicio funcional de alta precisión. Según expertos de Men’s Health, esta práctica no solo desarrolla músculos, sino que «enseña» al cuerpo a mantenerse alineado bajo presión, corrigiendo vicios posturales derivados del sedentarismo.
¿En qué consiste exactamente?
La técnica es directa: se toman dos mancuernas, pesas rusas (kettlebells) o incluso bolsas de compras pesadas, una en cada mano. Con los brazos extendidos a los costados y la columna erguida, se avanza una distancia determinada manteniendo el control total del movimiento.
“La caminata de granjero puede perfeccionar tu postura, pero solo si aseguras que tu cuerpo esté bien alineado antes de empezar a moverte”, advierte Ebenezer Samuel, director de fitness.
Los 4 beneficios clave para tu cuerpo
- Corrección Postural: Al cargar peso, los omóplatos, el abdomen y los glúteos deben trabajar en conjunto para estabilizar la columna, lo que previene hombros caídos y dolores de espalda.
- Fuerza de Agarre: Fortalece los antebrazos y las manos, algo fundamental para actividades diarias (como cargar bolsas o maletas) y para progresar en otros ejercicios de gimnasio.
- Núcleo de Acero (Core): La zona media se activa intensamente para evitar que el cuerpo se balancee hacia los lados, funcionando como un «faja natural».
- Hombros Blindados: Estabiliza los manguitos rotadores y fortalece la parte alta de la espalda, una zona crítica para evitar lesiones.
¿Cómo sumarlo a tu rutina?
No necesitas ser un atleta de alto rendimiento. Los especialistas recomiendan comenzar con un peso moderado que te permita caminar unos 20 o 30 metros con la espalda recta. La clave no es la velocidad, sino la calidad del paso y mantener la mirada al frente.
Este ejercicio reproduce movimientos que hacemos a diario, optimizando el desempeño físico y, sobre todo, protegiendo al cuerpo del desgaste habitual del día a día.
Fuente Infobae


