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miércoles 4 febrero 2026

Julio Chávez: “La experiencia humana no se puede monopolizar”

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El prestigioso actor protagoniza La Ballena, una de las obras más destacadas de la temporada teatral de Mar del Plata, donde interpreta a Charlie, un personaje frágil y contradictorio atravesado por la fe, las instituciones y las decisiones que pueden cambiar una vida. En escena, el misterio humano aparece como el verdadero protagonista.


Desde el primer contacto con el vestuario, Julio Chávez sintió que algo comenzaba a ordenarse internamente. “Había que acostumbrarse, pero en el mismo momento en que hice la primera prueba sentí que algo en mi experiencia me ubicó en un estar muy particular que despertó mi imaginación”, explica el actor sobre el proceso de construcción del personaje.


“La ropa también es un acto de fe cotidiana: nos ponemos una ropa para creernos que somos elegantes, nos miramos y somos muy incrédulos”, reflexiona Chávez. Esa idea atraviesa a La Ballena, una obra que interpela desde la intimidad y la fragilidad.


Charlie, un personaje atravesado por las contradicciones


Charlie es “muy tierno, muy débil, cobarde, pero valiente al mismo tiempo”, describe el actor. Vulnerable a la mirada de los otros, toma decisiones complejas: formar una familia, enamorarse, abandonar su casa. “Va en contra de las instituciones y, al mismo tiempo, es muy rígido”, señala Chávez, aludiendo a las tensiones que recorren al personaje.


En ese sentido, aclara que La Ballena no busca atacar a ninguna creencia en particular. “No queríamos hablar mal de la religión. El problema aparece cuando una institución se arroga el derecho de comprender la totalidad de la experiencia humana”, sostiene.


Para el actor, ninguna estructura —sea religiosa, artística, científica o terapéutica— puede explicar por completo lo que atraviesa una persona.


El misterio como núcleo de La Ballena


“¿Cómo puede ser que alguien tenga todo y sea infeliz?”, se pregunta Chávez. Allí es donde, según plantea, las instituciones intentan dar respuestas cerradas: la iglesia, el psicoanálisis, la psiquiatría, la medicina, las ciencias alternativas. “Todas son extraordinarias, pero ninguna puede dilucidar el misterio”, afirma.


Sin definiciones tajantes, el actor se corre del dogma: “No digo que no sea creyente. Yo digo ‘no lo sé’. No le digo que no a nada”. Esa postura atraviesa tanto a Charlie como a la puesta en escena de La Ballena.


“Con las mejores intenciones, muchas veces queremos salvar al otro con nuestras herramientas, pero eso no resuelve todas las vidas”, reflexiona. Y concluye: “La vida de Charlie es un misterio. Y lo que ponemos en escena es justamente eso: un misterio del cual todos pueden hablar, pero que nadie puede cerrar”.

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