
El Mercosur y la Unión Europea firmaron este sábado en Asunción, Paraguay, el acuerdo de asociación birregional más importante de su historia, que conforma un mercado de cerca de 780 millones de personas y representa aproximadamente el 25% del Producto Bruto Interno mundial. La rúbrica final coronó más de 25 años de negociaciones entre ambos bloques.
La ceremonia se llevó a cabo en el Gran Teatro “José Asunción Flores” del Banco Central del Paraguay y contó con la presencia de los jefes de Estado del Mercosur, a excepción del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien se ausentó por compromisos previamente asumidos en Río de Janeiro. El acuerdo fue formalmente firmado por los cancilleres de los países miembros y por el comisario de Comercio de la Unión Europea, Maroš Šefčovič.
En representación de la Argentina asistió el presidente Javier Milei, acompañado por el canciller Pablo Quirno y parte de su gabinete económico. Durante su discurso, el mandatario argentino calificó al tratado como “el logro más importante en la historia del Mercosur” y anticipó que el Gobierno enviará el acuerdo al Congreso durante las sesiones extraordinarias de febrero para su pronta ratificación.
Milei sostuvo además que la Argentina continuará impulsando negociaciones comerciales bilaterales con otros países, como Estados Unidos, Japón y Emiratos Árabes Unidos, al remarcar que su administración apuesta a una mayor apertura económica y dinamismo comercial.
No obstante, uno de los momentos más comentados de la jornada se produjo cuando el presidente paraguayo y anfitrión, Santiago Peña, destacó en su discurso el rol de Lula da Silva como impulsor clave del acuerdo. Mientras el auditorio y los demás mandatarios acompañaron la mención con aplausos, Milei optó por no sumarse, manteniéndose en silencio, en un gesto que volvió a evidenciar las tensiones políticas e ideológicas entre ambos líderes.
Desde la Unión Europea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó el carácter estratégico y geopolítico del acuerdo, al afirmar que fortalecerá la cooperación, la inversión y la competitividad en un escenario global cada vez más complejo.
El tratado prevé la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles, la reducción de barreras no arancelarias y la armonización de normas en áreas como comercio, inversiones, propiedad intelectual y estándares sanitarios. Su entrada en vigencia, sin embargo, dependerá de la ratificación parlamentaria en cada uno de los países involucrados.
La firma del acuerdo marca un hito histórico para el comercio internacional, aunque también deja al descubierto que, pese al entendimiento económico, las diferencias políticas dentro del Mercosur siguen latentes.
Fuente Infobae


