
La Cancillería de Colombia emitió este domingo un comunicado oficial en el que rechazó enérgicamente las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra su par colombiano, Gustavo Petro, a quien calificó como “un hombre enfermo” al frente de un país “productor de drogas”, e incluso sugirió la posibilidad de una intervención militar.
“Ante las afirmaciones hechas por el presidente de los Estados Unidos de América, señor Donald Trump, hoy 4 de enero de 2026, la Cancillería de la República de Colombia expresa su más enérgico rechazo por considerar que desconocen los principios fundamentales que rigen las relaciones entre Estados soberanos y resultan incompatibles con el respeto debido a la institucionalidad democrática de Colombia”, señaló el documento.
El Ministerio de Relaciones Exteriores subrayó que Petro fue elegido por la voluntad soberana del pueblo colombiano y ejerce la presidencia conforme al orden constitucional vigente. En ese marco, advirtió que cualquier intento de descalificación o interferencia constituye una injerencia indebida en los asuntos internos del país, contraria al derecho internacional.
La Cancillería también remarcó que las amenazas directas del mandatario estadounidense violan principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, como la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y el respeto mutuo. Estos valores —recordó— son pilares del sistema internacional.
El gobierno colombiano reafirmó que continuará sosteniendo sus relaciones exteriores sobre la base del diálogo, la cooperación y el respeto recíproco, y que actuará con “pleno apego al derecho internacional” en defensa de su soberanía.
“La soberanía nacional, la legitimidad de sus instituciones y el respeto debido al jefe de Estado son principios irrenunciables —advirtió— y resultan inaceptables las amenazas o el uso de la fuerza en las relaciones entre Estados”.
Por su parte, Gustavo Petro lamentó públicamente la escalada de tensión tras la incursión militar estadounidense en Venezuela, y sostuvo que Washington pasará a la historia como “el primer país en bombardear una capital suramericana”, lo que dejará —dijo— “una herida abierta” en una región que se reconoce como zona de paz.


