
La CIA consiguió infiltrar el círculo de poder de Nicolás Maduro y vigilar sus desplazamientos en los días previos a su detención por fuerzas especiales de Estados Unidos, gracias a una fuente interna en el gobierno venezolano y a una red de drones furtivos que operaron sobre el país desde agosto pasado, según revelaron fuentes cercanas al operativo.
De acuerdo con estas versiones, una flota de aeronaves no tripuladas permitió sostener una vigilancia casi permanente sobre el territorio venezolano, mientras que los agentes desplegados clandestinamente por la agencia de inteligencia estadounidense reunían datos clave sobre el “patrón de vida” del mandatario bolivariano.
La pieza decisiva habría sido una fuente reclutada dentro del propio gobierno de Caracas, que aportó información directa sobre la ubicación de Maduro en los momentos críticos previos a su arresto. No trascendieron detalles sobre cómo fue logrado ese acceso, aunque exfuncionarios estadounidenses señalaron que pudo haber influido la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Washington a quien aportara datos que permitieran su captura.
La operación se enmarca en el giro más agresivo que tomó la CIA bajo la conducción de John Ratcliffe, quien había anticipado una política más activa en materia de operaciones encubiertas, tanto para obtener inteligencia como para respaldar los objetivos estratégicos de Estados Unidos.
Maduro fue trasladado a Nueva York, donde permanece detenido a la espera del avance de procesos judiciales en su contra vinculados a acusaciones de narcoterrorismo.


