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lunes 12 enero 2026

A 25 años del día en que Boca detuvo al mundo: el histórico triunfo ante Real Madrid en Tokio

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El 28 de noviembre de 2000, Boca Juniors escribió una de las páginas más memorables del fútbol argentino al vencer 2-1 al poderoso Real Madrid en la final Intercontinental disputada en Tokio. Los dos goles tempranos de Martín Palermo y la actuación brillante de Juan Román Riquelme marcaron una noche que quedó grabada para siempre.

Aquel encuentro en Japón se transformó rápidamente en un capítulo de leyenda. Boca llegaba como campeón de América para enfrentar a un Real Madrid repleto de figuras, conocido mundialmente como Los Galácticos, con nombres como Figo, Roberto Carlos, Hierro y Raúl. Sin embargo, desde el inicio el equipo argentino mostró una convicción inquebrantable.

El golpe de Boca en seis minutos

Mientras en Europa el amanecer llegaba con calma, en Tokio Martín Palermo desató un terremoto futbolístico: en apenas seis minutos anotó dos goles que descolocaron a un Madrid sorprendido y sin reacción inmediata. Fue el inicio de un dominio emocional que Boca supo sostener con orden, rigor táctico y un despliegue físico impecable.

Juan Román Riquelme, figura indiscutida, manejó los tiempos con precisión quirúrgica y se convirtió en el eje del equipo. Su actuación, recordada incluso por los propios jugadores españoles, fue determinante para sostener la ventaja y marcar la diferencia en la mitad de la cancha.

El plan perfecto de Carlos Bianchi

Carlos Bianchi preparó un partido pensado al detalle. Con la misión de neutralizar el poder ofensivo del rival, ajustó piezas claves: Matellán tomó a Figo, el mediocampo se multiplicó en esfuerzos y el equipo mantuvo una estructura sólida que impidió que el Madrid impusiera su ritmo.

Real Madrid logró descontar con un gol de Roberto Carlos, pero nunca pudo quebrar el orden emocional y táctico de un Boca preparado para resistir y golpear en los momentos justos.

Las voces del después

Tras el 2-1 final, Bianchi dejó una frase memorable: “Hoy Boca demostró que no es menos que nadie en el mundo”. Con el tiempo, jugadores del Real Madrid reconocieron la magnitud de aquella derrota: Fernando Morientes habló de “una montaña imposible” tras los goles de Palermo, mientras que Fernando Hierro admitió que Riquelme los hizo “sufrir como pocos”.

Una conquista eterna

Aquella noche en Tokio no solo significó la obtención de un título internacional: fue la confirmación del prestigio mundial de Boca Juniors. La dupla Palermo–Riquelme quedó para siempre en la memoria del fútbol, y el triunfo ante uno de los equipos más poderosos del planeta se transformó en un hito que no envejece.

Veinticinco años después, la postal sigue intacta: la camiseta azul y oro, el frío japonés y un resultado que se repite como un mantra imborrable: Boca 2 – Real Madrid 1 (Fuente: ESPN)

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