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domingo 11 enero 2026

Tras la aprobación del Presupuesto, el Senado se reconfiguró y Villarruel quedó más aislada del poder

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La aprobación del Presupuesto 2026 en el Senado no solo significó un triunfo legislativo para el Gobierno de Javier Milei, sino que también dejó al descubierto una nueva correlación de fuerzas dentro del oficialismo, con una vicepresidenta Victoria Villarruel cada vez más relegada de la toma de decisiones políticas.

Durante la última sesión del año en la Cámara alta, Villarruel se limitó a cumplir un rol estrictamente institucional: abrir y cerrar el debate, controlar el quórum y ordenar el uso de la palabra. Sin embargo, quedó completamente al margen de las negociaciones políticas, el armado de consensos y el diálogo con la oposición y los gobernadores.

Tras la renovación del Senado luego de las elecciones de octubre —con el ingreso de 20 nuevos senadores de La Libertad Avanza—, el oficialismo consolidó una nueva conducción política. En ese esquema, Patricia Bullrich emerge como la figura central del Gobierno en el Congreso, desplazando definitivamente a la vicepresidenta de cualquier rol estratégico.

“La responsable ahora es Bullrich. Villarruel fue dejada de lado hace rato”, sintetizaron fuentes del oficialismo tras la sesión que selló la sanción del Presupuesto.

Bullrich toma el control político del Senado

Mientras Villarruel se mantuvo fuera del armado político, el protagonismo fue asumido por Patricia Bullrich, jefa del bloque de LLA en el Senado; Diego Santilli, ministro del Interior; y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados. Los tres celebraron públicamente la aprobación del Presupuesto y compartieron una imagen conjunta que funcionó como postal del nuevo reparto de poder.

“La Argentina tiene Presupuesto 2026. Lo aprobamos con equilibrio fiscal, orden y crecimiento”, expresó Bullrich en sus redes sociales, en un mensaje que dejó en claro su liderazgo dentro del oficialismo legislativo.

Santilli, por su parte, destacó que se trata de un presupuesto con equilibrio fiscal y aumentos reales en áreas prioritarias, y remarcó el respaldo de gobernadores y legisladores que “entendieron que el país cambió”.

Villarruel, confinada a un rol formal

En este nuevo escenario, la Casa Rosada busca mantener a Villarruel alejada de la política activa, no solo en el Senado sino también de los espacios informales de decisión. La vicepresidenta quedó excluida incluso de reuniones y encuentros sociales que el Presidente suele mantener con su Gabinete en la Quinta de Olivos.

De hecho, la dinámica política del Senado ya no pasa por el despacho de la vicepresidenta. Funcionarios del Ejecutivo y referentes legislativos comenzaron a reunirse de manera habitual en la oficina de Bullrich, desde donde ya se trabaja en la reforma laboral, uno de los próximos objetivos del Gobierno, prevista para ser debatida en febrero.

La aprobación del Presupuesto 2026 marcó así un punto de inflexión: Villarruel conserva la presidencia formal del Senado, pero el poder real quedó concentrado en otros actores del oficialismo, con Bullrich como nueva articuladora política del Gobierno en el Congreso.

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