La iniciativa, que busca simplificar el acto de votación y reconfigurar el financiamiento de los partidos, podría ser el eje central del discurso de Javier Milei este domingo ante la Asamblea Legislativa.
El Gobierno nacional se encamina hacia una transformación histórica de las reglas de juego electorales. Según pudo confirmar la Agencia Noticias Argentinas, el oficialismo trabaja en un ambicioso proyecto de reforma que busca modificar aspectos estructurales del sistema democrático, con la mirada puesta en la eficiencia, la transparencia y la reducción de costos.
La medida más contundente, que ya cuenta con el visto bueno de la mesa chica libertaria, es la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Tras un debate interno donde se ponderaron las ventajas y desventajas de la medida, el oficialismo decidió avanzar hacia el esquema original que plantearon desde el inicio de la gestión: terminar con lo que consideran una «gran encuesta nacional» de alto costo para el erario público.
La Boleta Única como eje central
Bajo el diseño estratégico del asesor presidencial Santiago Caputo, el Gobierno pretende instaurar la Boleta Única de Papel (BUP) en todo el territorio nacional. Si bien las provincias mantienen autonomía para definir sus comicios locales, la Casa Rosada planea abrir un debate territorial para promover su implementación.
La idea detrás de esta iniciativa es clara: «simplificar y unificar» el proceso. El oficialismo busca evitar que el elector deba lidiar con múltiples boletas o deba hacer filas extensas, optimizando el tiempo y reduciendo los márgenes de error o fraude en el cuarto oscuro.
Régimen de partidos y financiamiento: los puntos de fricción
Otro pilar de la reforma es la reconfiguración del sistema de partidos políticos. El Gobierno aspira a un esquema de financiamiento privado más robusto, permitiendo mayores topes de aportes y eliminando el financiamiento público para las campañas electorales.
Entre las medidas en carpeta que buscan «eficientizar» la contienda, se destacan:
Eliminación de la publicidad electoral gratuita: Se suprimirían los espacios cedidos por los medios de comunicación a los partidos.
Cambios en la veda: Reducción del plazo de prohibición de encuestas, bajando de 8 a 3 días previos a la elección.
Fiscalización: Creación de la figura del fiscal general ante la Cámara Nacional Electoral.
La hoja de ruta parlamentaria
Este domingo 1° de marzo, durante la apertura de sesiones ordinarias, el presidente Javier Milei podría transformar estas intenciones en el anuncio político más importante del año legislativo.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. La reforma electoral requiere de una ingeniería política fina, especialmente en el vínculo con las provincias. La capacidad del oficialismo para negociar con los gobernadores será determinante para que este proyecto pase de los borradores de la Rosada al recinto del Congreso, marcando así un punto de inflexión en la democracia argentina de cara al resto de la gestión.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


