La reciente reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional volvió a poner en discusión el futuro del empleo en la Argentina. Sin embargo, según advierte el especialista Alejandro Formento, el debate dejó de lado un fenómeno clave: el crecimiento sostenido del trabajo independiente en los últimos años.
Desde hace más de una década, el empleo asalariado privado muestra un estancamiento, mientras que el trabajo por cuenta propia no deja de expandirse. Entre 2020 y 2025, este segmento creció un 22% y ya representa cerca del 23,7% del total de ocupados, con unos 3,3 millones de personas.
Lejos de ser homogéneo, el universo independiente abarca desde pequeños emprendimientos familiares hasta profesionales y microempresas con capacidad de inversión. También incluye formas más precarias o informales, con menor nivel de protección y mayor inestabilidad. En ese escenario, conviven realidades muy distintas: desde quienes eligen esta modalidad por autonomía y mejores ingresos, hasta quienes la adoptan como estrategia de supervivencia.
Datos de financiamiento productivo de Provincia
Microcréditos muestran que entre 2024 y 2025 el 55% de los nuevos emprendimientos no provenía de un empleo asalariado reciente, mientras que solo el 10% surgía tras la pérdida de trabajo formal. Esto sugiere que, en muchos casos, el trabajo independiente no es una salida forzada sino una elección.
Al mismo tiempo, el informe revela otra tendencia: el crecimiento del pluriempleo. Un 35% de quienes accedieron a crédito combina un trabajo asalariado con una actividad independiente, lo que refleja el impacto de la pérdida de poder adquisitivo en los hogares.
Dentro de este universo, los trabajadores de plataformas digitales aparecen como un caso particular. Aunque comparten rasgos como la flexibilidad horaria, presentan limitaciones en su capacidad de negociación, muchas veces condicionados por algoritmos. Aun así, su peso es menor frente al conjunto total: en la provincia de Buenos Aires se estiman unos 80 mil trabajadores de plataformas frente a más de 2 millones de independientes.
En este contexto, Formento cuestiona el enfoque de la reforma laboral, centrado en la flexibilización del empleo formal. A su entender, el desafío es más amplio: reconocer que el trabajo independiente dejó de ser marginal y requiere políticas específicas.
Entre las propuestas, plantea la necesidad de avanzar en esquemas de financiamiento accesible, incentivos para la formalización, acompañamiento técnico y un sistema de protección social adaptado a las nuevas formas de inserción laboral.
Finalmente, desde la órbita del Banco Provincia —en línea con la gestión del gobernador Axel Kicillof— se promueve fortalecer el acceso al crédito como herramienta productiva. El objetivo, sostiene, no debe ser reemplazar ingresos con endeudamiento, sino impulsar el desarrollo económico con bases más sólidas.
La conclusión es clara: en un mercado laboral cada vez más fragmentado y diverso, el trabajo independiente ya no puede quedar fuera del diseño de políticas públicas.
Fuente Infobae


