Una especialista en vínculos analizó cómo las redes sociales y las aplicaciones de citas transformaron el romance y advirtió sobre el temor al compromiso y al encuentro cara a cara.
En el marco de una nueva celebración de San Valentín, la psicóloga social Gabriela Alesi sostuvo que “hay mucha gente sola que lo padece, pero no hace nada para remediarlo por miedo”, en un contexto donde la tecnología redefinió las formas de vincularse.
En diálogo con Agencia Noticias Argentinas, la especialista en vínculos y sexualidad explicó que las redes sociales y las aplicaciones de citas modificaron las dinámicas afectivas, pero no eliminaron la necesidad humana de conexión profunda.
“La manera en que nos vinculamos cambia junto con la época. No queda fuera de esta sociedad de consumo, de la inmediatez y la individualidad, así como la búsqueda de no perderse de nada ni arriesgarse a nada”, señaló.
Entre el deseo y el miedo al compromiso
Para Alesi, el deseo de construir un lazo significativo convive con el temor a implicarse emocionalmente. “Independientemente del abanico de vínculos que se amplió, tiene que haber compromiso en la construcción con el otro, estar dispuesto a ceder y tolerar. Y eso es lo que muchas veces no queremos”, afirmó.
En ese sentido, planteó que existe una tendencia a buscar solo aquello que genera placer inmediato, descartando lo que implica esfuerzo o conflicto.
“El ser humano es social por naturaleza. Necesita sentirse acompañado, cuidado y sostenido. Pero estamos en una sociedad donde queremos lo fácil y que no genere ninguna pérdida”, agregó.
Apps, intimidad y superficialidad
Consultada sobre los vínculos iniciados en línea, Alesi explicó que muchas veces se confunde sexo con intimidad. “Intimar es conocer al otro, escuchar sus pensamientos y fantasmas. Ahí se genera el deseo. No es solo un hecho biológico”, indicó.
También remarcó que existe un temor creciente al encuentro presencial: “Se perdió la conquista. Hay miedo al cara a cara porque estamos muy pendientes de la imagen que damos y de la mirada del otro. Es una sociedad muy superficial”.
Respecto a los modelos vinculares, sostuvo que, aunque hoy hay mayor apertura para hablar de poliamor y nuevas configuraciones afectivas, en la práctica aún predomina la matriz heteronormativa.
Tecnología y parejas consolidadas
En cuanto al impacto de la tecnología en relaciones ya establecidas, la especialista relativizó su influencia directa. Señaló que muchas parejas de larga data tienden a resignarse a la rutina, priorizando aspectos económicos o familiares, y que el vínculo puede transformarse en uno más fraternal que pasional.
Sin embargo, destacó que el afecto, el contacto físico y el cuidado mutuo siguen siendo pilares fundamentales más allá de la frecuencia sexual.
Para Alesi, el dato más preocupante es otro: “Lo triste es que hay mucha gente sola que padece su soledad, pero no hace nada para remediarlo porque tiene miedo”.
En una era donde la tecnología amplió las posibilidades de encuentro, el desafío —según la especialista— no es la falta de opciones, sino animarse a construir vínculos con compromiso real en un mundo que privilegia lo inmediato.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


