Adriana Nechevenko, quien certificó las recientes y millonarias compras inmobiliarias del Jefe de Gabinete, carga con un pasado vinculado a la «Ruta de la Efedrina».

Por Redacción
La investigación sobre el patrimonio del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, derivó en un hallazgo respecto de Adriana Mónica Nechevenko de Schuster, la escribana de confianza que certificó las polémicas compras inmobiliarias del funcionario. No es una desconocida para los tribunales federales.
Según registros judiciales, Nechevenko tuvo un rol como testigo clave en el megajuicio de 2014 contra una banda dedicada al tráfico de precursores químicos, la misma organización que inundó la Argentina con efedrina para abastecer a los carteles mexicanos de metanfetaminas.
En las últimas horas, la atención judicial se desplaza hacia la figura de esta profesional, quien deberá explicar ante el fiscal Gerardo Pollicita no solo las inconsistencias en las escrituras de Adorni, sino también su recurrente presencia en la sede del Gobierno: se estima que visitó al Jefe de Gabinete al menos siete veces en la Casa Rosada antes de concretar las operaciones bajo sospecha.
El antecedente narco: certificaciones para «laboratorios fantasma»
Hace 12 años, Nechevenko declaró ante el Tribunal Oral Federal 4 en una causa que marcó un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico en el país. Su firma aparecía en los expedientes de la Sedronar autorizando importaciones masivas de efedrina para la firma Farmacéuticos Argentinos S.A. (FASA/DROFASA).
- El volumen del negocio: Entre 2007 y 2008, la empresa para la que trabajaba la escribana importó casi 10 toneladas de efedrina en solo diez meses. Para dimensionar la escala, un solo kilo de esta sustancia permite producir un millón de pastillas antigripales; el excedente era desviado para la fabricación de drogas sintéticas.
- Los clientes: Nechevenko admitió haber trabajado «varios años» para Josué Fuks (actualmente prófugo) y Alfredo Abraham (condenado a 11 años de prisión). Estos hombres estaban vinculados a la red de Ibar Pérez Corradi, señalado como el cerebro detrás del Triple Crimen de General Rodríguez.
Testaferros y «olvidos» ante la justicia
Uno de los puntos más oscuros de su declaración pasada fue su relación con Guillermo Ascona, un humilde vendedor ambulante y exremisero que figuraba como un gran importador de precursores ante el Estado. La Justicia determinó que Ascona era un testaferro de la banda de Fuks. A pesar de que Nechevenko certificó su firma en pedidos para importar 500 kilos de efedrina, ante el fiscal Diego Luciani aseguró no recordar la fisonomía ni el nombre del hombre que «manejaba» tales cantidades de droga.
Esta misma metodología de «financiamiento atípico» parece espejarse en el presente de Adorni. Para la compra del departamento en Caballito, el Jefe de Gabinete declaró haber recibido u$s 200.000 de dos mujeres de 64 y 72 años mediante préstamos no bancarios. Sin embargo, investigaciones periodísticas revelaron que las supuestas prestamistas ni siquiera conocen al funcionario, lo que levanta sospechas sobre si se trata de un nuevo esquema de prestamanos para ocultar el origen real de los fondos.
Las sospechas sobre el valor de mercado
Además del origen del dinero, la lupa del fiscal Pollicita está puesta sobre el valor de escrituración de las propiedades de Adorni:
- Indio Cua (2024): Compra de una casa en un exclusivo country club.
- Caballito (2025): Adquisición de un piso de 200 m² por un valor registrado sensiblemente inferior al de mercado.
La recurrencia de Nechevenko en estas operaciones, sumada a su historial con sociedades que se creaban «de la noche a la mañana» para el tráfico de efedrina, sugiere para la fiscalía un modus operandi que amerita una investigación profunda. (Data Diario)


