El mandatario estadounidense instó a Teherán a abandonar sus ambiciones nucleares y militares de inmediato. Aseguró que los funcionarios iraníes están «desesperados» por negociar, a pesar de las desmentidas oficiales del régimen. «Si no firman, seguiremos destruyéndolos», sentenció en una reunión de gabinete.
La respuesta de Washington llega apenas horas después de que Israel abatiera al comandante iraní Alireza Tangsiri, encargado del bloqueo en el Estrecho de Ormuz. Para Trump, este es el momento de que Irán elija entre «un nuevo camino» o el colapso total de sus capacidades estratégicas.
Los ejes del ultimátum de la Casa Blanca
Durante su intervención, Trump dejó claras sus condiciones para detener los bombardeos:
Fin del programa nuclear: La exigencia principal es el abandono definitivo de cualquier ambición atómica.
Apertura de Ormuz: El acuerdo debe garantizar el flujo libre de crudo por el estrecho, vital para la economía mundial.
Presión máxima: El mandatario calificó a los negociadores iraníes como «grandes negociadores», pero subrayó que la oferta de EE. UU. es la única salida. «No sé si estamos dispuestos a hacer un acuerdo si no es bajo nuestros términos», advirtió.
El cruce de versiones y la realidad del conflicto
Mientras Trump habla de un Irán «desesperado», desde Teherán calificaron la propuesta de paz de 15 puntos como «unilateral e injusta». Sin embargo, fuentes diplomáticas citadas por Reuters indican que, a pesar de la retórica incendiaria, los canales de comunicación subterráneos siguen abiertos.


