El director de la OIEA alertó sobre el stock de material enriquecido al 60% y la persistencia de capacidades industriales pese al contexto bélico. «Hay que encontrar una solución duradera», reclamó el diplomático argentino.
En una reciente entrevista con RFI, el director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, encendió las alarmas sobre el programa nuclear iraní. Según el experto, la situación de los activos nucleares de Teherán no ha retrocedido y representa una amenaza latente para la seguridad global.
Las cifras de la preocupación
Grossi detalló que Irán mantiene un stock de uranio enriquecido al 60% que supera los 440 kilogramos. En términos técnicos, esta pureza y volumen tienen una implicancia directa:
«Es una cantidad suficiente para fabricar una decena de armas nucleares», puntualizó el titular de la OIEA.
Además del material acumulado, el funcionario subrayó que Irán conserva intactas sus capacidades tecnológicas e industriales, lo que le permitiría avanzar rápidamente en caso de una decisión política de militarizar su programa.
Un conflicto de dos décadas sin solución
El diplomático argentino enfatizó que, más allá de la lógica de los conflictos bélicos actuales, es imperativo retomar la vía diplomática. Grossi instó a las potencias y a Irán a volver a la mesa de diálogo para cerrar un capítulo que mantiene en vilo al mundo desde hace más de veinte años.
«Ojalá lleguen las negociaciones lo antes posible para encontrar una solución duradera a esta historia», concluyó, marcando la necesidad de un acuerdo que trascienda la coyuntura de guerra en la región.


