El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció este martes que logró escapar de un presunto intento de asesinato mientras se trasladaba en helicóptero, en un contexto de creciente tensión política y de seguridad en el país.
Según indicó el propio mandatario, el episodio ocurrió tras varios meses de advertencias sobre un supuesto plan de organizaciones narcotraficantes para atentar contra su vida. Petro sostuvo que el hecho se produjo durante un vuelo, aunque no brindó mayores detalles sobre las circunstancias del ataque ni sobre los responsables.
En paralelo, la senadora indígena Aída Quilcué, cercana al jefe de Estado, fue secuestrada este martes en una zona con fuerte presencia guerrillera en el suroeste colombiano y liberada poco después.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó a través de la red social X que Quilcué y sus escoltas “están bien”, aunque evitó precisar si se trató de un rescate o si fue liberada por sus captores.
Los hechos reavivaron la preocupación por la seguridad de las autoridades nacionales y profundizaron el clima de incertidumbre en Colombia, en medio de reiteradas denuncias del presidente sobre amenazas provenientes del crimen organizado.


