El Sumo Pontífice llamó a que la Cuaresma 2026 incluya una abstinencia en el modo de hablar y vinculó la práctica espiritual con la necesidad de erradicar las calumnias y agresiones en la vida pública y digital.
El papa León XIV instó a los fieles a practicar durante la Cuaresma 2026 un “ayuno de la lengua”, como parte de un cambio profundo en la forma de comunicarse y relacionarse.
En su mensaje titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, el Pontífice planteó que la abstinencia tradicional no debe limitarse a lo alimentario, sino extenderse también al lenguaje cotidiano, especialmente en contextos atravesados por la violencia verbal.
El texto oficial propone pedir “la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”.
Una práctica espiritual con impacto social
Según el documento difundido por el Vaticano, la Cuaresma es un tiempo destinado a volver a poner el misterio de Dios en el centro de la vida, evitando que el corazón se disperse en distracciones superficiales.
Para León XIV, la escucha de la Palabra de Dios no constituye un acto aislado, sino una herramienta para reconocer el sufrimiento y la injusticia en la realidad social. En ese marco, subrayó que “la condición de los pobres representa un grito que interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia”.
Más allá del alimento: ética del lenguaje
El Papa definió el ayuno como un ejercicio ascético que permite ordenar los deseos y mantener viva la sed de justicia. Sin embargo, puso especial énfasis en que la privación debe traducirse en una conducta ética hacia el prójimo.
“Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse”, exhortó el Pontífice, con especial referencia a los entornos de alta exposición como las redes sociales.
El llamado incluyó cultivar la amabilidad en la familia, el trabajo y la vida pública, en un contexto global marcado por la polarización y los discursos de odio.
Conversión comunitaria
Finalmente, León XIV remarcó que la conversión no es solo un proceso individual, sino también comunitario. Señaló que la transformación debe impactar en la calidad del diálogo y en el estilo de las relaciones dentro y fuera de la Iglesia.
El mensaje concluye con el deseo de que las comunidades cristianas se conviertan en espacios de acogida y escucha, donde “muchas palabras de odio den paso a palabras de esperanza y paz” en una humanidad que —según expresó— se encuentra sedienta de reconciliación.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


